Carlos Moreno admite reuniones con Aldama ante el Supremo

La comparecencia de Carlos Moreno ante el Tribunal Supremo ha servido para trazar una línea de defensa basada en la cortesía institucional y la supuesta ignorancia sobre el perfil real de Víctor de Aldama. El que fuera jefe de Gabinete de la ministra María Jesús Montero ha reconocido este jueves que mantuvo diversos contactos con el comisionista, aunque ha sido tajante al desvincular estas interacciones de cualquier tipo de contraprestación económica ilegal.

El choque de versiones sobre el presunto pago de 25.000 euros

Uno de los puntos de mayor fricción durante la octava jornada del juicio ha sido la acusación lanzada por Aldama meses atrás. Mientras el empresario aseguró haber entregado 25.000 euros al exjefe de Gabinete, Moreno ha calificado dicha afirmación como falsa de forma rotunda. Para el testigo, su relación con el comisionista se limitó a encuentros esporádicos —estimados en dos o tres reuniones— y comunicaciones puntuales que, según su versión, siempre terminaban en derivaciones a técnicos competentes.

Moreno ha explicado que su papel no fue el de un facilitador de favores, sino el de un receptor de consultas que redirigía hacia los canales administrativos habituales. Esta estrategia de «derivación» fue la que aplicó cuando Aldama, a través de WhatsApp, solicitó un aplazamiento de deuda para una de sus sociedades. Según el testimonio de Moreno, se limitó a pasar la consulta a un funcionario de carrera, tratando el asunto como cualquier otra petición empresarial que llega a un alto cargo.

Koldo García como nexo y el escenario de Ciudad Real

La entrada de Aldama en el círculo de confianza de Moreno no fue directa, sino que estuvo mediada por Koldo García. El exjefe de Gabinete ha precisado que la presentación se justificó bajo el rol de Aldama como representante de la entidad gestora del aeropuerto de Ciudad Real. A pesar de ser una infraestructura de titularidad privada, Moreno ha argumentado que se consideraba un activo de interés estratégico, lo que legitimaba, a sus ojos, mantener abiertos los canales de comunicación con sus portavoces.

Inmuebles e Idealista: una relación bajo sospecha

La declaración también ha explorado episodios que rozan lo personal y lo inmobiliario. Moreno ha admitido que consultó a Aldama sobre el precio de una vivienda que encontró en el portal Idealista, bajo la premisa de que el comisionista era un experto en el sector. «Se me presentó como agente inmobiliario», ha afirmado el testigo para justificar por qué acudió a él para una gestión privada siendo recién llegado a Madrid.

Además de esta consulta personal, se han analizado los siguientes puntos de contacto en materia de activos públicos:

  • Calle María de Molina: Aldama mostró interés en un edificio puesto a la venta por el Ministerio de Hacienda en esta céntrica zona madrileña.
  • Falta de competencia: Moreno sostiene que, al igual que con la deuda tributaria, informó al empresario de que él no tenía potestad sobre la venta de inmuebles públicos.
  • Procedimientos estándar: La defensa de Moreno insiste en que estas consultas son habituales en el día a día de un gabinete ministerial y no implican un trato de favor.

En definitiva, el testimonio de Moreno ante el Alto Tribunal intenta normalizar una serie de contactos que la investigación sitúa en el centro de una presunta trama de influencias. El testigo ha concluido su intervención reiterando que no adquirió el piso por el que preguntó ni influyó en los procesos administrativos por los que Aldama se interesó de forma recurrente a través de mensajería instantánea.