La escena política madrileña ha experimentado un nuevo sismo institucional tras la confirmación de que la actual ministra de Sanidad, Mónica García, liderará nuevamente el proyecto de Más Madrid para las elecciones regionales de 2027. Esta decisión ha provocado una reacción inmediata y contundente por parte del Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso, que considera incompatible su actual responsabilidad ministerial con sus aspiraciones electorales a largo plazo.
Conflicto de intereses: ¿Ministerio o campaña electoral?
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, ha sido el encargado de verbalizar el malestar del Gobierno regional. Según De Paco, es inadmisible que una ministra con competencias tan críticas como la salud pública mantenga su «cabeza puesta» en una contienda electoral que se celebrará dentro de tres años, mientras los problemas estructurales del sistema nacional de salud siguen sin resolverse bajo su mando.
La administración madrileña sostiene que la gestión de García al frente del Ministerio ha sido deficiente. Entre los puntos de fricción destacados por el consejero se encuentran:
- La incapacidad para alcanzar consensos con el sector médico, un colectivo que paradójicamente es el origen profesional de la ministra.
- El estancamiento y fracaso percibido del Estatuto Marco, una pieza legislativa clave para el personal sanitario.
- La persistencia de conflictos laborales y huelgas que, según el PP madrileño, demuestran una desconexión total con la realidad de los centros hospitalarios.
Un mandato cuestionado por la falta de gestión
Desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid se califica la labor de la ministra como «catastrófica», subrayando que su prioridad parece ser el desgaste político de Isabel Díaz Ayuso en lugar de la eficiencia administrativa. Mariano de Paco ha señalado que, dada la gravedad de la situación sanitaria en diversos puntos del país, la persistencia de García en el cargo mientras prepara su candidatura regional roza lo absurdo.
La ministra, por su parte, aprovechó un evento de su formación política para oficializar su paso al frente, justificando su decisión en la necesidad de combatir las políticas actuales de la Puerta del Sol, a las que define como perjudiciales para los ciudadanos. Sin embargo, para sus críticos, este anuncio no es más que una «huida hacia adelante» ante la falta de resultados tangibles en su cartera ministerial.
El camino hacia 2027: Una dimisión sobre la mesa
La exigencia de dimisión planteada por Mariano de Paco busca forzar un relevo en el Ministerio de Sanidad que garantice una dedicación exclusiva a la gestión pública. La tesis del Partido Popular es clara: Madrid no puede permitir que la sanidad nacional se convierta en el trampolín personal de una candidata que ya ha fracasado en sus intentos anteriores de desbancar a Ayuso.
En conclusión, el panorama político madrileño se encamina hacia una polarización aún mayor. Mientras Mónica García se aferra a su posición en el Gobierno central para ganar visibilidad, la Comunidad de Madrid redobla su presión para que abandone el Ministerio, argumentando que España y Madrid necesitan gestores a tiempo completo y no candidatos en campaña permanente.
