La seguridad de los operativos y la preservación absoluta de las evidencias digitales han centrado la última comparecencia de la Guardia Civil en el Tribunal Supremo. En un giro narrativo sobre los acontecimientos que rodean al caso Ábalos, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) han defendido la contundencia de sus actuaciones, vinculando directamente la agresividad de la detención de Koldo García con la peligrosidad potencial que el propio investigado había manifestado en intervenciones telefónicas previas.
Seguridad operativa: El motivo tras la entrada por la fuerza
Uno de los puntos más tensos de la jornada judicial ha sido la justificación de la entrada «violenta» en el domicilio del exasesor ministerial. Ante las quejas de la defensa por la presencia de un menor durante el registro, el mando de la UCO responsable del operativo ha sido tajante: la integridad de sus agentes era la prioridad. Según el testimonio policial, Koldo García habría proferido amenazas explícitas, llegando a afirmar que «se iba a volver loco y se iba a liar a tiros».
A pesar de que la defensa intentó restar importancia a estas palabras sugiriendo que fueron comentarios realizados meses antes de la detención, los investigadores subrayaron que, en términos de seguridad ciudadana y policial, cualquier indicio de posesión de armas o actitud violenta obliga a un despliegue de fuerza preventiva. Este criterio técnico busca minimizar riesgos en escenarios de alta volatilidad emocional, independientemente de la antigüedad de las amenazas registradas.
Blindaje tecnológico: Por qué es imposible alterar las pruebas
Frente a los intentos de las defensas por invalidar el volcado de datos de los dispositivos incautados, los peritos de la Unidad de Delincuencia han presentado un análisis técnico exhaustivo. La estrategia de los abogados de Ábalos y García se centra en sembrar dudas sobre una posible manipulación remota o durante la cadena de custodia, algo que la Guardia Civil ha calificado como técnicamente inviable.
- Uso de bolsas Faraday: Todos los teléfonos móviles fueron aislados inmediatamente en mallas metálicas que bloquean cualquier señal electrónica, impidiendo el borrado remoto o la entrada de datos externos.
- Estanqueidad física: Dispositivos como grabadoras y ciertos discos duros carecen de conectividad inalámbrica, lo que reduce a «cero» la posibilidad de alteración externa.
- Certificación de protocolos: El volcado de los terminales se realizó bajo estrictos estándares que garantizan que el material analizado es una copia bit a bit del original.
El chat de los ‘4 mosqueteros’ y el pendrive de Alicante
La defensa de José Luis Ábalos, dirigida por Marino Turiel, ha intentado cuestionar el hallazgo de documentación en un pendrive localizado en Polop de la Marina. Este dispositivo electrónico contenía, presuntamente, evidencias clave sobre la gestión del exministro y las comunicaciones del grupo autodenominado «4 mosqueteros», un chat donde se coordinaban movimientos de la trama.
Los agentes confirmaron que es «lógico» encontrar referencias directas a Ábalos en los dispositivos de Koldo García, dado que este último gestionaba asuntos personales y profesionales de calado para el entonces ministro. La Fiscalía Anticorrupción ha utilizado este testimonio para reforzar la tesis de que el asesor no actuaba de forma independiente, sino que existía una simbiosis operativa documentada en los soportes digitales intervenidos.
Desmentido sobre la figura del confidente
Otro de los momentos clave del interrogatorio ha sido el intento de la abogada Leticia de la Hoz por vincular a su cliente con la propia Benemérita. La defensa sugirió que Koldo García podría haber actuado como colaborador o confidente de ciertos mandos de la Guardia Civil, e incluso preguntó por la supuesta instalación de software de cifrado en sus terminales por parte de agentes conocidos.
La respuesta de los peritos de la UCO fue un «no» rotundo. Negaron cualquier relación de confidencialidad oficial con el investigado y rechazaron la existencia de aplicaciones blindadas instaladas por terceros para proteger la trama. Con esta declaración, la acusación busca cerrar cualquier vía de escape que pretenda presentar a los investigados como parte de una operación de inteligencia o seguridad encubierta.
En conclusión, el testimonio de la UCO no solo ratifica la validez judicial de las pruebas obtenidas, sino que asienta la narrativa de que el operativo se ajustó a la peligrosidad de los sujetos y a la necesidad de proteger un material probatorio que consideran inatacable desde el punto de vista informático.
