El escenario político catalán atraviesa un momento de reajuste estratégico que no ha pasado desapercibido para los veteranos de la Generalitat. José Montilla, expresidente catalán y exministro, ha compartido una lectura incisiva sobre el estado actual del independentismo, señalando un nerviosismo evidente en las filas de Junts y, específicamente, en la figura de Carles Puigdemont. Según el análisis de Montilla, la combinación de la incertidumbre personal del líder de Waterloo y la irrupción de nuevas fuerzas electorales está condicionando las decisiones de la formación de manera arriesgada.
El riesgo de la irrelevancia: La advertencia ante una moción de censura
Uno de los puntos más críticos señalados por Montilla es la posibilidad de que Junts per Catalunya decida impulsar o apoyar una moción de censura contra el actual Gobierno de Pedro Sánchez. Para el expresidente, este movimiento rozaría el «suicidio político». La lógica detrás de esta advertencia reside en la aritmética parlamentaria y el clima social; un adelanto electoral o un cambio de gobierno hacia la derecha podría dejar a Junts en una posición de absoluta inutilidad política.
Montilla sugiere que Junts podría ver reducido su peso en el Congreso a menos de siete diputados, una cifra que los haría prescindibles si Alberto Núñez Feijóo lograra una mayoría con el apoyo de Vox. La alternativa a la actual mayoría progresista, recuerda el exministro, es un ejecutivo que no dudaría en mantener las posiciones judiciales más estrictas contra el independentismo, lo que iría en contra de los propios intereses de quienes hoy critican al PSOE.
Un Puigdemont presionado por el auge de Aliança Catalana
La estabilidad emocional y estratégica de Carles Puigdemont también ha sido objeto de escrutinio. Montilla percibe una falta de rumbo claro en el expresidente, exacerbada por la dificultad de gestionar la política catalana tras años de ausencia física. Sin embargo, el factor que parece estar alterando más el tablero es la competencia electoral por el flanco derecho del independentismo.
La aparición y crecimiento de Aliança Catalana representa un desafío directo para Junts. Esta presión externa, sumada a la indecisión sobre el momento y las condiciones de un posible regreso a España, genera un estado de ansiedad política que se traduce en acusaciones de corrupción y una retórica agresiva. Montilla recomienda tomar con cautela estas declaraciones, interpretándolas más como una «escenificación» necesaria para el consumo interno de su electorado que como una propuesta política real.
Debate sobre inmigración: Integración frente a requisitos lingüísticos
Alejándose de la política de bloques, Montilla ha abordado el complejo reto de la inmigración en Cataluña, marcando distancias tanto con las posturas extremas de rechazo como con el idealismo de «puertas abiertas». Su visión aboga por una regulación necesaria, reconociendo que la realidad demográfica actual es sustancialmente distinta a la de décadas anteriores.
En cuanto a la propuesta de exigir el conocimiento del catalán para la regularización de extranjeros, el expresidente se ha mostrado escéptico. En lugar de imponer la lengua como una barrera burocrática o un requisito legal previo, Montilla defiende la creación de un entorno socioeconómico donde el migrante comprenda la utilidad y necesidad de aprender el idioma por voluntad propia. Se trata de fomentar la cohesión social mediante incentivos y facilidades, no mediante imposiciones administrativas.
El legado de Jordi Pujol y la justicia histórica
Finalmente, la actualidad judicial de Jordi Pujol ha servido para que Montilla reflexione sobre la distinción entre la responsabilidad institucional y la personal. Tras la exoneración del histórico líder de Convergència, Montilla define el desenlace como «agridulce». Por un lado, se evita el banquillo para un hombre de avanzada edad, pero por otro, se impide el ejercicio de defensa que podría haber aclarado su imagen pública.
Para el exlíder del PSC, el verdadero juicio al pujolismo no será el que dicte un tribunal, sino el que el tiempo y la sociedad catalana realicen sobre el impacto de su prolongada etapa de gobierno. A pesar de las críticas políticas que siempre mantuvo hacia su gestión, Montilla subraya la importancia de mantener un respeto institucional hacia quien ostentó la máxima representación de la Generalitat, separando los errores políticos del trato humano y protocolario.
Conclusión: Entre la utilidad y la resistencia
En definitiva, el análisis de José Montilla sitúa a Junts y a Puigdemont ante un espejo incómodo: el de la utilidad real para Cataluña. El dilema que enfrentan en los próximos meses será decidir si prefieren mantener una estrategia de confrontación máxima que pueda conducir a un «cuanto peor, mejor», o si optarán por asegurar una influencia real en la gobernabilidad de España para obtener beneficios tangibles en materia de financiación y autogobierno.
