La historia contemporánea de la gestión administrativa en España no se puede entender sin la huella de Miguel Puigserver. Su reciente partida deja un vacío institucional, pero también un legado de modernización que transformó a estos profesionales en un puente estratégico e imprescindible entre la complejidad de la Administración Pública y las necesidades reales de los ciudadanos.
Un visionario en la cúpula nacional de los gestores
Durante el sexenio comprendido entre el año 2000 y 2006, Puigserver asumió la máxima responsabilidad al frente del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos de España. En este periodo, el sector atravesaba retos cruciales de digitalización y cambios normativos. Su gestión no fue simplemente administrativa; fue política en el mejor de los sentidos, logrando que el colectivo ganara un reconocimiento institucional sin precedentes dentro del sistema estatal.
Puigserver entendió, mucho antes de que la burocracia digital fuera la norma, que el gestor administrativo debía evolucionar hacia un perfil de asesoría integral. Su enfoque permitió que autónomos y pequeñas empresas encontraran en estos profesionales una garantía jurídica y una vía de eficiencia para cumplir con sus obligaciones sin detener su actividad productiva.
La esencia humana: Raíces en Mallorca y pasión por la naturaleza
A pesar de sus altas responsabilidades en Madrid, Miguel Puigserver nunca perdió la conexión con su tierra. Su identidad estaba profundamente anclada en el entorno rural de Mallorca, especialmente en la localidad de Maria de la Salut. Fue allí donde cultivó un estilo de vida sencillo y auténtico que luego trasladaba a su trato profesional: directo, leal y sin artificios innecesarios.
- Pasión por el mar: Fiel a las tradiciones mallorquinas, disfrutaba de la pesca desde su «golondrina», una embarcación clásica que representaba su respeto por la historia y el ritmo pausado del Mediterráneo.
- Vínculo con la tierra: La caza fue otra de sus grandes aficiones, una actividad que lo llevó desde el campo balear hasta los imponentes paisajes del Pirineo oscense, donde forjó amistades duraderas basadas en el respeto mutuo.
- Valores familiares: Su carrera profesional siempre tuvo como soporte una estructura familiar sólida, siendo este el eje central que equilibraba su intensa actividad pública.
Tres décadas liderando el Colegio de Baleares
Si bien su impacto fue nacional, su labor en el Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Baleares fue extraordinaria por su longevidad y resultados. Durante treinta años de presidencia, Puigserver logró cohesionar al colectivo en las islas, convirtiendo a la organización en una entidad solvente y respetada por las autoridades locales.
Su capacidad para anticiparse a los problemas fue una de sus virtudes más destacadas. En un entorno insular, donde la administración suele enfrentar retos logísticos y normativos particulares, él supo situar al gestor como una pieza clave de auxilio al ciudadano, garantizando que el rigor técnico fuera siempre acompañado de una cercanía humana palpable.
Un ejemplo de servicio para las nuevas generaciones
El actual presidente del Consejo General, Fernando Jesús Santiago Ollero, ha definido a Puigserver como un referente que comprendió el futuro de la profesión antes que sus contemporáneos. No se trataba solo de tramitar expedientes, sino de entender la función social del gestor como un garante de derechos en un entorno normativo cada vez más hostil para el ciudadano medio.
El fallecimiento de Miguel Puigserver cierra un capítulo de oro en la vertebración colegial de España. Sin embargo, su metodología de trabajo —basada en la responsabilidad ética y el sentido institucional— permanece como la hoja de ruta obligatoria para quienes hoy se incorporan a esta profesión. Su figura será recordada no solo por los cargos que ocupó, sino por la integridad con la que defendió la utilidad práctica del gestor en la sociedad moderna.
