Alcalde de Adamuz afea a Juanma Moreno el uso del accidente

La gestión de las tragedias suele ser una prueba de fuego para las instituciones, pero cuando el dolor de las víctimas se traslada a la arena de la confrontación partidista, las heridas sociales tardan más en cicatrizar. En este contexto, el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno Reyes, ha roto su silencio para denunciar lo que considera una instrumentalización política inaceptable por parte del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, en relación al trágico siniestro ferroviario que conmocionó a la provincia de Córdoba.

El colapso del sistema de emergencias: Dos horas de vacío asistencial

Uno de los puntos más críticos del testimonio ofrecido por el regidor local se centra en la cronología de los hechos durante la noche del accidente. Según el relato de Moreno Reyes, quien estuvo presente en la zona cero desde los primeros instantes, la respuesta institucional no estuvo a la altura de la gravedad de la situación en sus momentos iniciales. La falta de una atención sanitaria organizada marcó las primeras dos horas tras el impacto.

  • Retraso logístico: A pesar de la magnitud del desastre, el hospital de campaña no se estableció formalmente hasta pasadas las 22:00 horas.
  • Insuficiencia de recursos: Transcurrida una hora del siniestro, la presencia de ambulancias era mínima, contando únicamente con ocho unidades para atender a más de un centenar de afectados.
  • Ausencia de mando: El alcalde subraya que durante los momentos de mayor tensión, no existía una figura de coordinación clara que dirigiera las labores de triaje y evacuación.

Esta supuesta negligencia en la coordinación inicial contrasta, según el alcalde, con la narrativa de eficiencia que se ha intentado proyectar desde la administración autonómica. Si bien reconoce que la organización posterior fue excelente, recalca que los minutos de oro para salvar vidas se gestionaron bajo un desorden preocupante.

El heroísmo vecinal frente a la carencia de medios oficiales

Ante el vacío dejado por los servicios de emergencias profesionales durante las primeras horas, la población civil de Adamuz se convirtió en el principal motor de auxilio. El alcalde ha destacado que fueron los vecinos y vecinas, personas sin formación técnica específica en catástrofes, quienes asumieron la responsabilidad de socorrer a los heridos y consolar a los viajeros atrapados.

Este patrón de actuación se repitió en la Caseta Municipal, habilitada como punto de recepción. Hasta la medianoche, los únicos sanitarios presentes fueron profesionales locales (enfermeros y médicos del municipio) que acudieron de forma voluntaria. Para Moreno Reyes, esta movilización ciudadana ejemplar es lo que realmente evitó que el balance de víctimas fuera aún más desolador, sugiriendo que la falta de reacción oficial inmediata debería haber conllevado la asunción de responsabilidades técnicas y políticas.

La ética del silencio frente al rédito electoral

El detonante del malestar del regidor fue la mención del accidente por parte de Juanma Moreno durante un reciente debate televisivo. El alcalde de Adamuz defiende que el respeto a las víctimas debería primar sobre la estrategia de campaña. La crítica se fundamenta en que, mientras el municipio optó por la prudencia y el respeto al trabajo de los investigadores, desde la presidencia de la Junta se ha utilizado el caso como un arma arrojadiza contra el Gobierno central.

La postura de Rafael Moreno es tajante: no se puede «sacar pecho» de una gestión que presentó fallas estructurales evidentes sobre el terreno. El uso del dolor ajeno para cuestionar la falta de explicaciones de otros candidatos se percibe, desde el ámbito local, como un acto de cinismo político que ignora los fallos propios en el despliegue de las competencias de sanidad y emergencias que corresponden a la Junta de Andalucía.

Conclusión: Una reflexión sobre la responsabilidad institucional

El testimonio del alcalde de Adamuz abre un debate necesario sobre la transparencia en la gestión de catástrofes. Más allá de la contienda política, la prioridad de las administraciones debería ser el análisis riguroso de por qué la ayuda tardó tanto en llegar a una zona donde el tiempo era el recurso más valioso. La gratitud hacia el pueblo de Adamuz es el único punto de consenso, aunque para su alcalde, ese reconocimiento no debe servir de escudo para ocultar los errores de quienes tenían la obligación de liderar la respuesta sanitaria desde el primer minuto.