La llegada del buque Ambition a las costas gallegas este sábado no ha sido un atraque convencional. El navío, que transporta a un total de 1.750 personas entre turistas y tripulación, ha atracado de forma anticipada en el Puerto de A Coruña bajo un estricto control sanitario tras confirmarse un brote de gastroenteritis por norovirus que mantiene, al menos, a una treintena de personas con síntomas activos a bordo.
Protocolos de seguridad y desembarco en suspenso
La incertidumbre reina en el Muelle de Trasatlánticos mientras los equipos de Sanidad Exterior evalúan minuciosamente la situación clínica de los afectados. Siguiendo las directrices de la Delegación del Gobierno en Galicia, la autorización definitiva para que el pasaje pueda visitar la ciudad depende exclusivamente de los resultados de esta inspección técnica. Este procedimiento busca contener cualquier riesgo de contagio en suelo urbano, garantizando que el virus, conocido por su alta transmisibilidad, no se propague más allá de la estructura de la nave.
El despliegue en el muelle no solo busca proteger a los ciudadanos, sino también asegurar que los afectados reciban la atención necesaria sin colapsar los servicios locales. La decisión final sobre si los 1.750 ocupantes pueden bajar a tierra se tomará tras verificar que las medidas de aislamiento y desinfección dentro del crucero han sido efectivas durante las últimas horas de navegación.
Antecedentes de una ruta marcada por la emergencia
El historial reciente de esta travesía, que se originó en las islas Shetland (Reino Unido), ha estado empañado por complicaciones de salud crecientes. Tras realizar escalas en Belfast, Liverpool y Brest, la situación se tornó crítica al llegar a Burdeos. En la ciudad francesa se ratificó el fallecimiento de un pasajero británico de 90 años que presentaba un cuadro de gastroenteritis, hecho que coincidió con la aparición de vómitos y diarrea en cerca de medio centenar de personas.
Debido a la evolución del brote, la escala que el Ambition tenía prevista originalmente en Ferrol fue cancelada, priorizando su entrada en el puerto coruñés para una gestión sanitaria más centralizada. Esta decisión logística subraya la gravedad con la que se están tratando los incidentes de salud pública en el transporte marítimo internacional tras las lecciones aprendidas en años recientes.
Coordinación institucional y hoja de ruta
Para gestionar esta crisis, se ha activado una mesa de trabajo conjunta en la que participan diversos organismos clave:
- Autoridad Portuaria de A Coruña y Capitanía Marítima, encargadas de la logística de atraque.
- Sanidad Exterior y la Xunta de Galicia, responsables de la vigilancia epidemiológica.
- Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, para garantizar el orden en el muelle.
- La terminal de cruceros y la consignataria del buque, coordinando los servicios internos.
A pesar de la alarma inicial, las administraciones implicadas han enviado un mensaje de tranquilidad absoluta a la población. Aseguran que la situación está bajo monitorización constante y que el atraque en aguas españolas cuenta con todos los vistos buenos técnicos pertinentes. Si la evolución de los casos es favorable y Sanidad Exterior así lo dictamina, el plan de navegación previsto contempla que el barco continúe su viaje hacia Gijón y, posteriormente, hacia Bilbao a partir de las ocho de la tarde de este mismo sábado.
La vigilancia sobre el Ambition se mantendrá hasta que el brote se considere oficialmente extinguido, marcando un precedente en la rapidez de respuesta ante emergencias sanitarias en los puertos de la cornisa cantábrica.
