Alavés sella la permanencia y el Mallorca roza el descenso

La penúltima jornada de LaLiga EA Sports ha transformado la tabla clasificatoria en un escenario de contrastes extremos. Mientras el Deportivo Alavés ha logrado descorchar el champán de la salvación matemática, el RCD Mallorca se asoma al abismo de la Segunda División tras un tropiezo crítico. La tensión competitiva alcanzó su punto álgido en una tarde donde los nervios y los errores individuales definieron el destino de varios proyectos deportivos.

El milagro del Levante y la agonía bermellona

Nadie habría apostado por el Levante hace apenas cuatro semanas, pero el conjunto granota ha firmado una resurrección histórica. Con su tercera victoria consecutiva, un contundente 2-0 frente al Mallorca, los valencianos alcanzan los 42 puntos y dependen de sí mismos para culminar una salvación que parecía una utopía. La intensidad de Carlos Espí en la presión y el acierto de Kervin Arriaga en el juego aéreo fueron suficientes para doblegar a un equipo balear que se vio superado por la responsabilidad.

El equipo dirigido por Martín Demichelis se queda estancado en los 39 puntos, ocupando actualmente plazas de descenso. La desconexión con su referente ofensivo, Vedat Muriqi, y las expulsiones en el tramo final del encuentro evidencian un bloqueo mental que deberán resolver en menos de siete días si quieren evitar la pérdida de categoría.

Toni Martínez certifica la paz en Vitoria

En el Carlos Tartiere, el Deportivo Alavés hizo gala de su resiliencia característica. Bajo la dirección de Quique Sánchez Flores, el equipo vitoriano ha sabido navegar en aguas turbulentas hasta alcanzar los 43 puntos que garantizan su permanencia un año más en la élite. El protagonista absoluto volvió a ser Toni Martínez, cuyo olfato goleador decantó la balanza en un duelo donde supieron sufrir ante el empuje de un Oviedo liderado por la veteranía de Santi Cazorla.

Un duelo a muerte en Montilivi

La derrota del Girona ante el Atlético de Madrid ha dejado a los catalanes en una situación de extrema vulnerabilidad. Con 40 puntos, se jugarán la vida en la última jornada frente a un Elche que, tras vencer al Getafe, suma 42 unidades y llega con la moral reforzada. Este enfrentamiento directo será, a todos los efectos, una final por la supervivencia donde el empate favorecería a los ilicitanos.

  • Girona (40 pts): Obligado a ganar en casa para no depender de terceros.
  • Elche (42 pts): Le basta con puntuar para asegurar su plaza en Primera.
  • Osasuna (42 pts): Se jugará la tranquilidad definitiva en su visita a Getafe.

Despedidas con sabor agridulce y objetivos europeos

Más allá del drama del descenso, la jornada sirvió para cerrar ciclos importantes. En el Camp Nou, el FC Barcelona cumplió el expediente ganando 3-1 al Betis. El choque estuvo marcado por la emotiva despedida de Robert Lewandowski, quien se despidió de la afición culé tras una etapa prolífica. Raphinha, con un doblete, recordó que el proyecto de Hansi Flick tiene mimbres para competir el próximo curso tras asegurar el pleno de puntos como local.

Por su parte, el Real Madrid tiró de oficio para batir al Sevilla en el Sánchez-Pizjuán. Un solitario gol de Vinícius Júnior bastó para sumar tres puntos en un encuentro donde Kylian Mbappé no pudo ver puerta. Mientras tanto, en la zona noble, el Celta de Vigo blindó su sexta posición con un empate en San Mamés, asegurando su participación en competiciones europeas la próxima campaña.

La lucha por la séptima plaza: Valencia y Rayo no se rinden

El último billete para Europa sigue sin dueño definido. El Valencia CF protagonizó la remontada de la jornada en Anoeta, superando a la Real Sociedad con goles agónicos de Guido Rodríguez y Javi Guerra en el tiempo de descuento. Con 45 puntos, los de la capital del Turia mantienen el pulso con un Rayo Vallecano que fue superior al Villarreal gracias al acierto de Sergio Camello.

Todo se decidirá en un sábado de infarto donde el fútbol español volverá a demostrar por qué es una de las ligas más imprevisibles del continente. La suerte está echada y solo queda noventa minutos de fútbol puro para dictaminar quiénes ríen y quiénes lloran al final del camino.