El escenario judicial del caso Kitchen ha experimentado un vuelco significativo tras la difusión de los audios de instrucción en la Audiencia Nacional. En estas grabaciones, Enrique García Castaño, quien fuera una figura central en la inteligencia policial, altera su postura inicial para situar a Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad, en el núcleo de la toma de decisiones del presunto operativo de espionaje.
El cambio de narrativa ante el juez instructor
Lo que comenzó como una desvinculación total de las altas esferas del Ministerio del Interior terminó convirtiéndose en una acusación directa. Durante las sesiones recientes, se ha recuperado el testimonio donde García Castaño, alias ‘El Gordo’, admite que la instrucción de localizar material sensible del extesorero del PP no fue una iniciativa aislada de la policía, sino una orden emanada de la cúpula política del momento.
Según el relato del excomisario, la prioridad absoluta era neutralizar la información que Luis Bárcenas pudiera custodiar fuera del alcance del partido. Esta rectificación pone en el punto de mira la gestión del equipo de Mariano Rajoy y la supuesta utilización de recursos públicos para fines partidistas y de obstrucción a la justicia.
La obsesión por los discos duros de Bárcenas
Uno de los puntos más críticos de la declaración se centra en la «preocupación» manifiesta de Francisco Martínez por los dispositivos de almacenamiento del extesorero. García Castaño detalló cómo el entonces ‘número dos’ de Interior le instó a investigar el paradero de unos discos duros que supuestamente contenían pruebas de una contabilidad paralela en el Partido Popular.
- Interés gubernamental: La búsqueda no respondía a una investigación judicial reglada, sino a un interés preventivo del Ministerio.
- Reconocimiento de órdenes: Ante las preguntas de la fiscalía, el excomisario identificó a Martínez como la persona que validó las acciones de búsqueda.
- Limitaciones técnicas: Castaño admitió haber intentado rastrear el material pese a no ser un experto en la materia, derivando la tarea a su unidad especializada.
Operativa en la sombra: Cafeterías y dispositivos móviles
La Operación Kitchen no solo se limitó a la vigilancia, sino que incluyó la extracción directa de datos en entornos informales. El exjefe de la UCAO describió cómo se gestionó el volcado de información de terminales telefónicos y tabletas pertenecientes a Bárcenas. Este proceso se habría realizado en una cafetería madrileña, evidenciando la falta de protocolos oficiales en el manejo de estas «pruebas».
En este entramado aparece la figura de Sergio Ríos, el chófer del extesorero, quien habría actuado como el puente necesario para acceder a los dispositivos. La información recolectada fue posteriormente volcada en una unidad de memoria externa (pendrive) para su entrega a los mandos superiores, cerrando así un círculo de espionaje que también incluyó el allanamiento del estudio de Rosalía Iglesias, esposa de Bárcenas, aunque en dicha incursión no se hallaron los documentos esperados.
El incidente del falso cura y el archivo por motivos de salud
A pesar de la gravedad de las acusaciones y su rol operativo en la Unidad Central de Apoyo Operativo, la situación procesal de García Castaño ha tomado un rumbo distinto al de sus compañeros. El magistrado Manuel García Castellón decidió archivar las actuaciones contra él basándose en informes médicos que acreditaron su incapacidad para afrontar el proceso penal.
Por otro lado, el testimonio también arrojó luz sobre episodios rocambolescos, como el asalto de un hombre disfrazado de sacerdote al domicilio de los Bárcenas en 2013. El excomisario calificó este suceso de «demencial» y lo atribuyó a la acción de un individuo desequilibrado, intentando desligar este acto de violencia directa de la estructura planificada de la trama Kitchen, a pesar de que el asaltante reclamaba insistentemente la entrega de «los papeles».
Implicaciones para el futuro del juicio
La reactivación de estas pruebas documentales sitúa a la defensa de Francisco Martínez en una posición compleja. La existencia de un audio donde un mando policial de alto nivel ratifica la cadena de mando directa desde el Ministerio del Interior refuerza la tesis de la fiscalía sobre la existencia de una trama parapolicial diseñada para proteger intereses políticos ante el avance de las investigaciones sobre corrupción.
