La historia del deporte rey no suele ser lineal, pero en ocasiones se presentan ciclos que desafían cualquier lógica estadística. Para los seguidores de la selección española, el camino hacia la Copa del Mundo de 2026 ha empezado a teñirse de un misticismo que recuerda, punto por punto, a la gesta vivida hace dieciséis años en tierras africanas. No se trata solo de optimismo ciego, sino de una serie de paralelismos deportivos y coyunturales que sitúan a «La Roja» en un escenario casi idéntico al que precedió a su primera estrella.
El ecosistema de clubes: De la sequía blanca al auge de la Comunidad Valenciana
Una de las señales más potentes proviene de la competición doméstica. El equilibrio de poder en LaLiga ha trazado una trayectoria especular respecto a 2010. En aquella ocasión, el Valencia CF se consolidó como la tercera fuerza del campeonato nacional; hoy, es el Villarreal quien ha tomado ese testigo, logrando una meritoria tercera plaza que desplaza al Atlético de Madrid de los puestos de privilegio habituales. Este dominio de un equipo de la Comunidad Valenciana como alternativa al binomio clásico es el primer síntoma de un patrón que se repite.
Por otro lado, la salud de los grandes también emite señales familiares. El Real Madrid atraviesa un periodo de transición denominado popularmente como «nadaplete». Al igual que sucedió en el año de la consagración de Vicente del Bosque, el conjunto de Concha Espina ha cerrado una temporada sin levantar trofeos significativos, marcada por la inestabilidad en el área técnica y el ruido mediático en el vestuario. Mientras tanto, el Atlético de Madrid revive su particular maldición en la Copa del Rey, cayendo en la final contra un equipo vasco (la Real Sociedad en 2026), tal como hizo ante el Sevilla en el ciclo de Sudáfrica.
Simetrías europeas y el factor del ‘underdog’ continental
Si elevamos la mirada hacia las competiciones de la UEFA, las coincidencias adquieren un matiz casi profético. El comportamiento del Arsenal en Europa ha servido de termómetro: en ambos ciclos, los «gunners» lograron apear a un conjunto portugués que contaba con un referente ofensivo colombiano en sus filas (Falcao en el Porto entonces, Luis Suárez en el Sporting de Lisboa ahora). Es un calco estratégico que precede, como entonces, a enfrentamientos directos contra colosos de la liga española en las fases definitivas.
- Equipos revelación: La irrupción del Bodø/Glimt noruego en las rondas finales de la Champions League emula el papel que desempeñó el Olympiacos griego en 2010, representando el crecimiento de ligas periféricas.
- El marcador global: El FC Barcelona ha experimentado una eliminación europea con un resultado agregado de 3-2, una cifra que parece perseguir al club catalán en los años previos a la gloria mundialista de la selección.
- Presencia rojiblanca: La clasificación del Atlético de Madrid para unas semifinales continentales refuerza la sensación de que el calendario competitivo está calcando las fechas de hace década y media.
La mística de la selección: El calendario y el heredero de la magia
El análisis más profundo recae sobre la propia estructura del torneo. España vuelve a quedar encuadrada en el Grupo H, el mismo que la vio sufrir y luego triunfar en 2010. La presencia de Marcelo Bielsa como seleccionador rival (esta vez al mando de Uruguay, antes con Chile) añade una capa de dificultad táctica idéntica. Incluso los detalles más superficiales, como la fecha inaugural del 11 de junio o la participación musical de Shakira con un nuevo himno, parecen sacados de un guion preescrito.
Sin embargo, el paralelismo que más emociona a la afición es el estado físico de su joven estrella. En 2010, el barcelonismo contenía el aliento por una lesión muscular de Andrés Iniesta que amenazaba su participación. En esta ocasión, es Lamine Yamal quien afronta el reto de llegar en condiciones óptimas tras un problema físico similar. Lo más relevante no es la lesión en sí, sino el tratamiento: Yamal está bajo los cuidados de Raúl Martínez, el fisioterapeuta de confianza que realizó el «milagro» con Iniesta antes de aquel histórico gol en el Soccer City.
¿Se repetirá la historia en 2026?
El contexto deportivo actual coloca a España como segunda en el ránking FIFA, una posición de acecho ideal para un equipo que ya sabe lo que es ganar la Eurocopa justo antes de la cita mundialista. Tras la decepción sufrida en el Mundial previo, donde la eliminación temprana generó dudas, el equipo nacional parece haber encontrado el equilibrio perfecto entre juventud y experiencia. Si los paralelismos con 2010 se mantienen firmes, el aficionado español tiene motivos de sobra para creer que la segunda estrella no es un sueño, sino un destino ineludible.
