El debut de la selección uruguaya en el Mundial 2026 ha dejado un sabor agridulce tras el empate 1-1 frente a Arabia Saudí. Lo que se proyectaba como un inicio sólido para el proyecto de Marcelo Bielsa terminó convirtiéndose en un ejercicio de frustración y remontada tardía en el Hard Rock Stadium de Miami. Este resultado dinamita la jerarquía del Grupo H, dejando a todos los integrantes con las mismas opciones tras la primera jornada.
El factor Al-Owais y el muro defensivo de los Halcones Verdes
La narrativa del encuentro estuvo marcada por la figura de Mohammed Al-Owais. El guardameta saudí, que ya demostró su valía en citas internacionales previas, volvió a ser la pesadilla de los delanteros charrúas. Desde los primeros compases, el arquero desactivó las intenciones de Maxi Araújo y frustró las ocasiones claras de un Fede Viñas que fue titular en la punta de ataque.
Mientras Uruguay intentaba imponer su ritmo, el conjunto asiático aplicó una disciplina táctica impecable. No necesitaron de una posesión abrumadora para castigar; les bastó con la paciencia y el aprovechamiento de las segundas jugadas. El gol de Abdulelah Al-Amri poco antes del descanso fue el premio a la eficacia frente a un Fernando Muslera que, pese a sus esfuerzos iniciales, no pudo evitar el tanto tras un rechace de Kanno.
Revolución táctica: Los ajustes de Bielsa en la segunda mitad
Con el marcador en contra, el técnico argentino intervino drásticamente en el entretiempo. La salida de Darwin Núñez y Matías Viña permitió el ingreso de Agustín Canobbio y Juan Manuel Sanabria, buscando mayor amplitud y vértigo por las bandas. Esta transformación táctica arrinconó a los dirigidos por Georgios Donis, que pasaron de soñar con una victoria histórica a defender su área con angustia.
El asedio celeste se intensificó con el paso de los minutos:
- Manuel Ugarte estrelló un potente disparo en el poste, rozando el empate en el minuto 60.
- Fede Valverde asumió el liderazgo del mediocampo, intentando romper el cerco con tiros libres y centros venenosos.
- La presión alta obligó a Arabia Saudí a replegarse en su propio tercio de campo durante casi 40 minutos.
Maxi Araújo y el desahogo en el tramo final
La justicia en el marcador llegó finalmente en el minuto 80. Tras una serie de rebotes y una nueva intervención de Al-Owais a cabezazo de Viñas, Maxi Araújo capitalizó el balón suelto para firmar el 1-1 definitivo. Fue el premio a la insistencia de un equipo que, a pesar de no mostrar su mejor versión futbolística, nunca bajó los brazos bajo el sol de Florida.
Pese al empuje final, donde Brian Rodríguez tuvo la victoria en sus botas, el cerrojo saudí no volvió a ceder. La Celeste se marcha de Miami con la sensación de haber perdido dos puntos, pero con el alivio de no haber comenzado la cita mundialista con una derrota que hubiese sido catastrófica para sus aspiraciones en una zona donde también compiten España y Cabo Verde.
Perspectivas para el Grupo H
Este empate obliga a Uruguay a buscar una victoria obligatoria en su siguiente compromiso. La falta de contundencia en los metros finales es la principal tarea pendiente para el cuerpo técnico. Por su parte, Arabia Saudí confirma que ya no es un rival de paso en los Mundiales, consolidando una competitividad que pone en alerta a los favoritos del torneo. La paridad total en el grupo promete un desenlace no apto para cardíacos en las próximas jornadas.
