El Congreso pagará 120.000 euros por retratos de diputadas

Un giro histórico en la iconografía del Congreso: la llegada de las pioneras

El patrimonio artístico del Congreso de los Diputados está a punto de experimentar una transformación simbólica de gran calado. Tras décadas de predominio masculino en sus muros, la Cámara Baja ha dado luz verde a una inversión de 116.160 euros destinada a inmortalizar a ocho mujeres que marcaron el rumbo de la política española durante la Segunda República. Esta decisión busca romper con la hegemonía de retratos masculinos que históricamente han decorado las estancias más nobles de la institución.

La iniciativa, impulsada por la mayoría de PSOE y Sumar en la Mesa del Congreso, completa un proceso que se inició tímidamente en el pasado. El objetivo es que estas nuevas piezas, diseñadas en formato circular o «tondo», acompañen al ya existente retrato de Clara Campoamor, la gran artífice del sufragio femenino en España, cuya imagen ya preside el Vestíbulo de la Reina desde principios de este año.

Artistas de prestigio para rescatar la memoria parlamentaria

Para garantizar la calidad técnica y artística de la colección, el Museo del Prado ha actuado como órgano asesor, recomendando a ocho pintores de renombre para ejecutar las obras. Cada uno de estos retratos tendrá un coste de 12.000 euros más IVA. La lista de las parlamentarias homenajeadas refleja la pluralidad ideológica de la época, aunque el proceso no ha estado exento de matices políticos, ya que el Partido Popular optó por no participar en la votación.

Entre los binomios de artista y protagonista destacan nombres que definieron la cultura y la ley en los años 30:

  • Victoria Kent: La abogada que mantuvo un histórico debate con Campoamor será retratada por Clara Gangutia Elicegui.
  • Dolores Ibárruri (Pasionaria): La icónica dirigente comunista contará con un lienzo firmado por Ángel Mateo Charris.
  • Margarita Nelken: La única mujer que obtuvo escaño en las tres legislaturas de la República será pintada por Chechu Fernández Álava.
  • Francisca Bohigas: Representando la voz de la CEDA y el pensamiento católico femenino, su imagen correrá a cargo de Victoria Civera Redondo.
  • María Lejárraga: La brillante escritora y diputada socialista será inmortalizada por el reconocido Guillermo Pérez Villalta.

El Vestíbulo de la Reina: de un espacio masculino a un archivo de igualdad

El lugar elegido para estas obras no es casual. El Vestíbulo de la Reina es la primera estancia tras cruzar la Puerta de los Leones y alberga una colección de 20 tondos de figuras clave del siglo XIX, todos hombres. Fue en 2011 cuando la tradición se rompió ligeramente al incluir a Manuel Azaña y Adolfo Suárez, pero la presencia de la mujer seguía siendo una asignatura pendiente hasta la llegada del retrato de Campoamor, obra de Soraya Triana.

La incorporación de estas ocho nuevas figuras, que incluyen también a Matilde de la Torre, Veneranda García-Blanco y Julia Álvarez, pretende ofrecer una visión fidedigna de lo que fue el primer ensayo democrático con participación femenina activa en España. El Congreso prevé que las obras se instalen paulatinamente durante el verano, para que la galería esté totalmente terminada y lista para su exposición pública en el próximo otoño.

Análisis de una inversión con trasfondo pedagógico

Más allá del coste económico, la medida se entiende como un acto de justicia histórica. La Constitución de 1931 abrió las puertas del Parlamento a las mujeres, pero su legado visual ha sido ignorado en el catálogo artístico de las Cortes durante casi un siglo. Al diversificar la autoría de los cuadros y los perfiles de las retratadas —que abarcan desde docentes y abogadas hasta escritoras y activistas—, el Congreso busca enviar un mensaje de normalización democrática.

Con esta ampliación, la institución no solo adquiere nuevas obras de arte contemporáneo, sino que también reescribe su propio itinerario museístico. Los visitantes ya no verán únicamente a los «padres de la patria», sino también a aquellas mujeres que, contra viento y marea, ocuparon sus escaños en un periodo de extrema complejidad política, consolidando así el relato de la igualdad de género en el corazón del poder legislativo.