La puesta en escena de la selección de Inglaterra en la Copa del Mundo 2026 no ha podido ser más contundente. Bajo el sofocante ambiente del AT&T Stadium en Texas, el combinado dirigido por Thomas Tuchel certificó sus primeros tres puntos en el Grupo L tras superar por 4-2 a una Croacia combativa que, pese a sus chispazos de calidad técnica, sucumbió ante la pegada de las estrellas británicas.
Harry Kane y el VAR: Un inicio accidentado pero efectivo
El encuentro arrancó con una intensidad impropia de un debut. Aunque los balcánicos intentaron asfixiar la salida de balón inglesa mediante una presión alta liderada por sus mediocampistas, la verticalidad de Noni Madueke rompió los esquemas muy pronto. Una imprudencia defensiva de Luka Modric dentro del área terminó en un penalti que necesitó de la intervención tecnológica.
Aunque Dominik Livakovic detuvo el primer intento de Harry Kane, el colegiado ordenó repetir el lanzamiento debido a que el guardameta no mantenía contacto con la línea de cal. En la segunda oportunidad, el capitán inglés no perdonó, ajustando el esférico al palo contrario para abrir la lata. Este gol tempranero obligó a Croacia a adelantar líneas, dejando espacios que Jude Bellingham y Rice comenzaron a explotar con inteligencia táctica.
Resiliencia balcánica y un empate electrizante
Croacia demostró que su gen competitivo sigue intacto. Antes de enfilar el túnel de vestuarios, el joven Martin Baturina silenció a la marea inglesa con un zapatazo desde la frontal del área tras una transición rápida. El 1-1 parecía dar un respiro a los pupilos de Zlatko Dalić, pero la alegría fue efímera: un testarazo inapelable de Kane a la salida de un córner volvió a poner en ventaja a los «Tres Leones».
Sin embargo, el guion todavía guardaba un giro antes del intermedio. En una jugada de persistencia, Ivan Perišić asistió de cabeza para que Petar Musa, con un remate sutil que se coló entre las piernas de Pickford, estableciera un 2-2 que dejaba todo abierto para el segundo tiempo. La fragilidad defensiva de ambos conjuntos en jugadas aisladas se convirtió en el gran atractivo del espectáculo en Dallas.
Bellingham y la profundidad del banquillo inglés
Tras la reanudación, Jude Bellingham tomó el mando de las operaciones. El centrocampista del Real Madrid no tardó en inclinar la balanza con una jugada individual de potencia y precisión, cruzando el balón ante la salida de un Livakovic que poco pudo hacer ante la trayectoria del cuero. Con el 3-2, Inglaterra gestionó mejor los tiempos, obligando a Croacia a un desgaste físico que terminaría pasando factura.
Los puntos clave que definieron el tramo final del encuentro fueron:
- Refrescos tácticos: La entrada de jugadores como Saka y Rashford dio a Inglaterra una marcha extra en los contragolpes.
- Solidez de Pickford: El portero inglés se resarció de sus errores previos con dos paradas vitales a disparos de Marco Pašalić y Matanovic.
- Control del mediocampo: Declan Rice equilibró el equipo cuando Croacia más apretaba en busca del empate.
Sentencia final y liderato del Grupo L
El sello definitivo al marcador lo puso Marcus Rashford. Aprovechando una contra conducida magistralmente por Bukayo Saka, el delantero del Manchester United recortó hacia dentro para fusilar la portería croata con un derechazo seco. El 4-2 final refleja la superioridad en las áreas de una Inglaterra que, si bien debe ajustar ciertos mecanismos defensivos, presenta una candidatura seria al título mundial por su inagotable arsenal ofensivo.
Con este triunfo, el equipo de Tuchel da un paso de gigante hacia la clasificación, dejando a Croacia en una situación delicada que le obligará a buscar la victoria en su próximo compromiso si no quiere despedirse prematuramente del certamen en territorio norteamericano.
