El interrogante de ERC: ¿Qué condiciona la relación de España con Mohamed VI?
La arquitectura de la política exterior española enfrenta una nueva prueba de fuego en la Cámara Baja. En lo que será el cierre del actual curso parlamentario, Esquerra Republicana (ERC) ha decidido elevar el tono contra el Ministerio de Asuntos Exteriores. El foco de la controversia se centra en la aparente pasividad del Ejecutivo ante las recientes acciones militares marroquíes, planteando una cuestión directa que incomoda en el Palacio de la Moncloa: ¿existe alguna obligación pendiente del Gobierno español hacia el monarca alauí?
El diputado Francesc Marc Álvaro será el encargado de interpelar a José Manuel Albares el próximo miércoles. La formación independentista busca esclarecer por qué España ha mantenido un hermetismo absoluto tras el ataque con drones del pasado 7 de junio, una operación atribuida a Marruecos que resultó en la muerte de tres integrantes del Frente Polisario. Para ERC, este silencio no es solo una omisión diplomática, sino un síntoma de una política exterior que parece evitar cualquier fricción con Rabat.
Fracturas en la coalición: El dilema del «doble rasero»
La presión sobre Albares no proviene únicamente de los socios parlamentarios externos, sino que también genera grietas internas en el Gobierno de coalición. Sumar ha manifestado públicamente su malestar, exigiendo medidas contundentes que el ministro, hasta ahora, ha evitado tomar. Entre las demandas de la formación de Yolanda Díaz destacan:
- La convocatoria inmediata de la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, para rendir cuentas sobre las víctimas civiles.
- La denuncia de una supuesta «doble vara de medir» al comparar la celeridad con la que se condenaron ataques saharauis en Esmara frente al silencio actual.
- Una reevaluación de los compromisos estratégicos en el norte de África que garantice el respeto a los derechos humanos.
Esta visión es compartida por el delegado del Frente Polisario en España, Abdulah Arabi, quien sostiene que el mutismo del Gobierno de Pedro Sánchez es un aval implícito a las hostilidades. Según Arabi, el uso sistemático de tecnología de drones contra la población civil saharaui demuestra que Marruecos no tiene intención de buscar una salida negociada a un conflicto que ya suma medio siglo de estancamiento desde la salida de España del territorio.
La ofensiva del Partido Popular: ¿Diplomacia al servicio de la supervivencia?
En este escenario de tensión, la oposición parlamentaria también ha preparado su artillería dialéctica. Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz adjunta del PP, interrogará a Albares sobre los intereses reales que guían sus decisiones internacionales. El bloque conservador acusa al ministro de haber transformado la diplomacia en una herramienta de marketing político destinada exclusivamente a sostener la estabilidad de Sánchez en el poder.
Desde el PP se critica que la política exterior se gestione «a golpe de eslogan», señalando no solo la relación con Marruecos, sino también la gestión de las crisis en Iberoamérica, especialmente en Venezuela. Por su parte, el ministro Albares ha mantenido una línea defensiva, acusando a los populares de mantener una postura hipócrita: criticar en el estrado mientras, supuestamente, mantienen contactos discretos con el reino alauí para respaldar la actual hoja de ruta sobre el Sáhara Occidental.
Un cierre de ciclo con incógnitas abiertas
La sesión de control del miércoles se presenta como un examen crítico para la gestión de José Manuel Albares. El Gobierno deberá decidir si mantiene su estrategia de prudencia máxima con Marruecos o si cede ante la presión de sus aliados para retomar un papel más activo en la defensa de la legalidad internacional en el Sáhara. Lo que queda claro es que la pregunta de ERC sobre la «deuda» con Mohamed VI ha tocado una fibra sensible en la geopolítica española, dejando en el aire si la soberanía de las decisiones de Madrid está condicionada por factores que el Congreso aún desconoce.
