La comparecencia de Pilar Bernabé ante la comisión de investigación de la DANA en el Congreso de los Diputados ha trascendido lo puramente técnico para convertirse en un crudo escenario de confrontación política. La delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana ha desplegado una estrategia defensiva basada en el ataque directo, señalando fallos sistémicos en la administración autonómica y rompiendo puentes institucionales con el PP y Vox, en una sesión marcada por interrupciones constantes y un tono inusualmente agrio.
El enfrentamiento por la alcaldía: Bernabé contra María José Catalá
Uno de los puntos de mayor fricción se produjo cuando el debate se desplazó hacia la gestión municipal en la ciudad de Valencia. Pilar Bernabé utilizó su turno de palabra para lanzar una acusación de extrema gravedad contra la actual alcaldesa, María José Catalá. Según la delegada, la regidora popular faltó a la verdad en su anterior intervención parlamentaria al denunciar que el Ejecutivo central había bloqueado la salida de la Policía Local de Valencia para auxiliar a otros municipios afectados.
Bernabé no solo tachó de mentira estas afirmaciones, sino que aseguró poseer pruebas documentales que desmienten el relato de Catalá. La delegada sostuvo que las restricciones mencionadas solo afectaban a cuerpos de seguridad procedentes de fuera de la autonomía en labores específicas de orden público, y no al despliegue de ayuda local. Este choque no es casual, ya que ambas figuras se perfilan como las principales contendientes para las elecciones municipales de 2027, convirtiendo la tragedia de la DANA en el primer gran campo de batalla electoral.
Tensión máxima con Vox: Reproches personales y la gestión de la UVE
Si el enfrentamiento con el PP fue político, el choque con Vox adquirió tintes personales. El diputado Ignacio Gil Lázaro recriminó a Bernabé una supuesta inacción y una actitud «contemplativa» mientras la catástrofe se desencadenaba. No obstante, la delegada respondió con dureza, desplazando el foco hacia las decisiones de la formación de Santiago Abascal en el Gobierno autonómico.
- Desmantelamiento de la UVE: Bernabé calificó de «vergonzosa» la eliminación de la Unidad Valenciana de Emergencias, impulsada por Vox durante su etapa en el Consell.
- Ataques personales: La delegada afeó al portavoz de Vox en Valencia un supuesto viaje de ocio durante los días críticos de la emergencia, lo que provocó una airada protesta en la sala.
- Responsabilidad operativa: Insistió en que el mando único de la emergencia residía legalmente en la Generalitat y no en el Gobierno central.
Las cinco horas críticas: El retraso en el Cecopi
En el plano técnico-operativo, el núcleo del argumento de Pilar Bernabé se centró en la gestión de los tiempos. Según su análisis, la clave de la elevada mortalidad no estuvo en la falta de datos, sino en la demora en la toma de decisiones por parte de la Generalitat Valenciana. La delegada defendió que los organismos estatales, como la Aemet y la Confederación Hidrográfica del Júcar, cumplieron con los protocolos de aviso.
Para Bernabé, la convocatoria tardía del Cecopi fue el error fatal. «Se podrían haber ganado más de cinco horas vitales», afirmó con rotundidad. Según su testimonio, la información sobre el desbordamiento del barranco del Poyo y del río Magro estaba disponible, pero la falta de una alerta temprana a la población impidió que miles de personas pudieran ponerse a salvo antes de que el agua colapsara las infraestructuras.
El contraataque del PP y el papel de la Aemet
Por su parte, el PP, a través del diputado Óscar Clavell, intentó desmontar la narrativa de la delegada cuestionando la precisión de la información proporcionada por los entes dependientes del Estado. Clavell puso en duda el papel de la Aemet y recordó que la propia Bernabé realizó declaraciones llamando a la calma en las primeras horas de la jornada del 29 de octubre.
El intercambio dejó patente la ruptura total entre las administraciones. Mientras la delegada se aferra a la normativa que otorga la competencia exclusiva de Protección Civil a las autonomías, el Partido Popular insiste en que el Gobierno central no puede eludir su responsabilidad de coordinación ante una catástrofe de tal magnitud. El uso de informes policiales y judiciales durante la sesión evidencia que la batalla por el relato de la DANA se librará tanto en el parlamento como en los juzgados.
En conclusión, la comparecencia de Bernabé ha reforzado la polarización política en torno a la catástrofe. Lejos de un análisis de errores compartidos, la sesión ha servido para delimitar dos bloques irreconciliables que utilizan la comisión de investigación como una herramienta de desgaste mutuo, dejando en un segundo plano la necesaria revisión de los protocolos de emergencia para evitar futuras tragedias similares.
