La seguridad en las profundidades de la Costa Brava afronta un cambio de paradigma sin precedentes. Tras tres décadas de servicio ininterrumpido, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil ha cesado sus operaciones en su histórica base de L’Estartit, en Gerona. Esta decisión administrativa, lejos de ser un simple trámite burocrático, deja un vacío operativo en una de las zonas con mayor presión de buceo recreativo de toda Europa, donde se contabilizan anualmente decenas de miles de inmersiones en enclaves críticos como las Islas Medas.
Un riesgo latente ante el auge del turismo náutico
El desmantelamiento de la unidad en L’Estartit no responde a una falta de actividad; al contrario, las cifras de la región son exponenciales. Con más de 70.000 inmersiones anuales y una densa red de más de 70 centros de buceo especializados, la presencia permanente de especialistas en rescate era considerada un pilar fundamental para la respuesta inmediata ante emergencias. Sin embargo, la estrategia de la Dirección General de la Guardia Civil ha optado por la centralización.
A partir de ahora, la vigilancia y el rescate acuático de todo el litoral catalán dependerán exclusivamente de una única base situada en Barcelona. Esto supone que apenas 11 agentes deberán cubrir cientos de kilómetros de costa, un despliegue que las asociaciones profesionales del cuerpo ya han tildado de insuficiente y de suponer un «grave peligro» para la integridad de los bañistas y deportistas subacuáticos.
Centralización operativa: ¿Optimización o retroceso?
Desde el Ministerio del Interior se justifica el cierre apelando a la optimización de recursos humanos y a razones estrictamente operativas. No obstante, el análisis interno dentro de la Benemérita revela un patrón de debilitamiento progresivo. Antes del cierre definitivo, las vacantes en L’Estartit no se reponían, dejando a la unidad bajo mínimos técnicos antes de ejecutar su supresión total.
- Efecto dominó: Este movimiento se suma a la situación crítica del Gedex (especialistas en explosivos) en Tarragona, cuya operatividad también está en entredicho.
- Jurisdicción exclusiva: A diferencia de otras áreas de seguridad, la Guardia Civil ostenta la competencia única como policía judicial en el mar, lo que hace que su retirada sea especialmente sensible.
- Tiempo de respuesta: La distancia física entre Barcelona y el norte de la Costa Brava incrementará inevitablemente los tiempos de intervención en accidentes críticos.
El debate sobre las competencias marítimas en Cataluña
En los círculos de seguridad no se ignora el trasfondo político y competencial. El progresivo repliegue de unidades de élite de la Guardia Civil coincide temporalmente con el fortalecimiento de la policía marítima de los Mossos d’Esquadra. Aunque legalmente las competencias de seguridad ciudadana y judicial en aguas territoriales pertenecen al instituto armado, la falta de efectivos propios podría forzar una cesión de facto de estas responsabilidades en favor de la policía autonómica por una cuestión de necesidad ciudadana.
Incentivos de puntuación: El nuevo plan para frenar el déficit
Para intentar paliar la falta de personal en Cataluña, donde el déficit de agentes es alarmante, la Dirección General ha activado un mecanismo denominado derecho preferente modelable. Este sistema no ofrece una compensación económica directa —como ocurre en el País Vasco o Navarra con la Zona de Especial Singularidad (ZES)—, sino que premia la permanencia con puntuación extraordinaria para futuros concursos de traslados.
Un agente que preste servicio en Cataluña durante seis años podría acumular puntos equivalentes a casi 18 años de antigüedad efectiva en otros destinos. Es un intento de fomentar el arraigo y cubrir plazas en una región donde la carestía de la vida y el clima sociopolítico han dificultado históricamente la cobertura de vacantes. No obstante, las asociaciones reclaman que sin un incentivo salarial real, la seguridad en puntos estratégicos como la Costa Brava seguirá viéndose comprometida por la falta de recursos estables.
Conclusión: Un futuro incierto bajo las olas
La desaparición del GEAS en el norte de Gerona marca el fin de una era de proximidad en la seguridad marítima. Mientras el turismo y las actividades náuticas siguen batiendo récords, la estructura de seguridad del Estado parece contraerse hacia los núcleos urbanos, dejando el litoral gerundense a merced de una respuesta logística mucho más compleja y distante. La efectividad de los nuevos incentivos de plantilla y la resolución del conflicto competencial determinarán si la Costa Brava podrá mantener sus estándares de seguridad en los años venideros.
