La trayectoria de Isabel Pardo de Vera ha tomado un giro inesperado tras confirmarse su ausencia en las pruebas selectivas para el acceso al cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado. Quien fuera una de las figuras más poderosas en la gestión de infraestructuras en España, parece haber desistido, al menos momentáneamente, de consolidar su futuro mediante la función pública de carrera, una decisión que llega en un contexto de gran incertidumbre sobre su próximo destino laboral.
El abandono de un proceso selectivo de alta exigencia
Aunque Pardo de Vera figuraba inicialmente en el listado de 246 aspirantes admitidos para el turno libre, los resultados publicados recientemente confirman que no superó el primer filtro. De las decenas de candidatos que se presentaron al primer ejercicio el pasado mes de junio, solo 63 personas han logrado la calificación de «apto». La exsecretaria de Estado de Transportes no se encuentra entre los aprobados, lo que indica que no llegó a presentarse o no alcanzó la puntuación mínima necesaria en un examen que constaba de un cuestionario de 100 preguntas sobre normativa y técnica especializada.
Esta oposición no es un trámite sencillo, sino un proceso riguroso dividido en varias fases críticas que ponen a prueba la capacidad técnica de los ingenieros:
- Evaluación teórica: Un test inicial sobre organización estatal y temario específico de infraestructuras.
- Competencia lingüística: Acreditación obligatoria de un nivel B2 o superior en lengua inglesa.
- Capacidad de exposición: Pruebas orales y escritas donde se defienden temas sorteados ante un tribunal.
- Resolución de casos: Un ejercicio final de carácter práctico que simula situaciones reales de la ingeniería estatal.
Un periplo profesional marcado por la inestabilidad
Desde que fuera relevada de su cargo a inicios de 2023, tras la crisis de los trenes en el norte de España que no se ajustaban a los gálibos de los túneles, la carrera de Pardo de Vera ha estado sujeta a una constante búsqueda de estabilidad. Su intento por presidir la Asociación de Propietarios de Vivienda en Alquiler (Asval) se vio truncado por las posibles incompatibilidades señaladas por la Oficina de Conflicto de Intereses, lo que la obligó a renunciar antes de tomar posesión.
Posteriormente, su paso por el sector privado de la mano de ACS resultó ser efímero. A pesar de su sólido perfil técnico —es ingeniera por la Universidad de La Coruña y posee un MBA por la UIE—, la directiva no ha logrado asentar un rol de largo recorrido en las grandes constructoras tras su salida del Gobierno. Esta falta de encaje en el sector privado podría haber sido el detonante para intentar el reingreso al cuerpo de élite de la ingeniería estatal, una puerta que ahora parece haberse cerrado.
La sombra del caso Koldo y la defensa técnica
Más allá de sus aspiraciones laborales, la figura de la exdirectiva se ha visto salpicada por las investigaciones judiciales del caso Koldo. Pardo de Vera ha adoptado una postura proactiva ante la justicia, remitiendo diversos informes técnicos en los que defiende la transparencia de las adjudicaciones realizadas durante su mandato en ADIF.
Según su argumentación, el sistema de control en las obras públicas hace inviable cualquier tipo de manipulación externa, dado que en cada proceso intervienen decenas de especialistas y se analizan multitud de informes independientes. Esta defensa técnica busca blindar su prestigio profesional, que es su principal activo para cualquier futuro movimiento en el mercado laboral de infraestructuras.
Anomalías en el proceso y futuro incierto
El proceso selectivo para ingenieros del Estado no ha estado exento de curiosidades. Llama la atención la presencia de un aspirante anónimo cuya identidad completa no aparece en los listados oficiales, figurando únicamente con cifras parciales de su documento de identidad. Este candidato ha logrado avanzar en el proceso con una calificación destacada, añadiendo un matiz de misterio a una convocatoria que ya de por sí atraía el foco mediático por la presencia de una ex alto cargo.
Para Isabel Pardo de Vera, el futuro profesional se abre ahora hacia nuevas incógnitas. Tras haber gestionado presupuestos millonarios y la red ferroviaria nacional, el retorno a la base de la administración parece haber quedado descartado. Su próxima etapa dependerá de su capacidad para desligarse de las controversias políticas y judiciales, apoyándose en un currículo que, pese a los recientes reveses, sigue siendo uno de los más potentes en el ámbito de la ingeniería civil en España.
