Rego propone prohibir menores en los toros y la caza

España se encuentra en el umbral de una transformación significativa en sus políticas de protección a la infancia. El Ministerio de Juventud e Infancia, liderado por Sira Rego, ha puesto sobre la mesa una propuesta legislativa que busca blindar a los más jóvenes frente a escenarios donde el sufrimiento animal sea el eje central. Esta medida, que se articulará mediante una ampliación de la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), pretende eliminar la presencia de menores en eventos de tauromaquia y actividades cinegéticas.

Alineación con los estándares internacionales de Naciones Unidas

La iniciativa no surge de forma aislada, sino como una respuesta directa a las reiteradas advertencias del Comité de los Derechos del Niño de la ONU. Desde el año 2018, este organismo internacional ha insistido en que España debe tomar medidas drásticas para evitar que los niños y adolescentes participen o presencien actos de violencia contra los animales. Durante el reciente examen realizado en Ginebra, la delegación española reafirmó su compromiso de incluir estas restricciones en la normativa nacional para cumplir con las demandas de Naciones Unidas.

Según la argumentación del Ministerio, la exposición de menores a este tipo de espectáculos no es una cuestión de tradiciones, sino de salud mental y desarrollo emocional. La propuesta legal subraya que la convivencia con la violencia en etapas tempranas puede distorsionar la percepción del dolor ajeno y obstaculizar el crecimiento de la empatía, normalizando el uso de la fuerza como una vía de entretenimiento o resolución de problemas.

Impacto psicológico y desensibilización en la infancia

El núcleo de la reforma de la LOPIVI se apoya en el análisis de los riesgos psíquicos que conlleva la observación de violencia explícita. Los expertos que respaldan la medida sostienen que presenciar el castigo físico hacia un animal puede generar efectos duraderos en el bienestar emocional de los menores. Entre los argumentos destacados por el departamento de Rego, se encuentran:

  • Desensibilización ante el sufrimiento: La repetición de estímulos violentos reduce la capacidad de respuesta emocional del niño.
  • Normalización de la agresión: Se corre el riesgo de que el menor asocie la violencia con un contexto festivo o culturalmente aceptable.
  • Riesgos para la integridad: Además del daño psicológico, se contempla la seguridad física en entornos donde se manipulan armas o animales peligrosos.

Nuevos pilares de la LOPIVI: Justicia y delitos sexuales

Aunque la prohibición de los toros y la caza ha captado la atención mediática, la ampliación de la ley contempla cambios profundos en otros ámbitos de la seguridad infantil. Uno de los puntos más relevantes es la modificación de los plazos para la prescripción de delitos sexuales cometidos contra menores. La reforma propone que el contador para la prescripción comience a los 45 años de la víctima, en lugar de los 35 actuales, otorgando una década adicional para que los supervivientes busquen justicia en su etapa adulta.

Asimismo, se pretende democratizar el derecho a ser escuchado en los procesos judiciales. Actualmente, la obligatoriedad de escuchar al menor se establece a partir de los doce años, pero la nueva redacción propone que cualquier niño, independientemente de su edad, pueda expresar su testimonio siempre que tenga la madurez suficiente, eliminando barreras arbitrarias en los tribunales.

Hacia el reconocimiento de la violencia institucional

La propuesta de Sira Rego introduce por primera vez en la legislación estatal el concepto de violencia institucional. Esta figura legal busca responsabilizar a las administraciones públicas ante negligencias, retrasos injustificados o malas prácticas que pongan en peligro la integridad de un menor bajo tutela o protección oficial. Con este avance, el Estado se autoimpone un nivel de exigencia superior, garantizando que cualquier omisión en el deber de protección sea debidamente reparada.

Finalmente, la reforma también reforzará los filtros de acceso a empleos relacionados con la infancia. Se incluirá la violencia de género dentro de los antecedentes penales que inhabilitan de forma automática para trabajar con menores, cerrando posibles grietas en el sistema de prevención actual. El texto se encuentra actualmente en su fase final de revisión por parte del Ministerio de Justicia, a la espera de ser elevado al Consejo de Ministros para su aprobación definitiva.