El Supremo lleva la regularización de inmigrantes al TJUE

La justicia española se encuentra en una encrucijada legal que podría redefinir las políticas de extranjería en todo el continente. El Tribunal Supremo ha puesto sobre la mesa la necesidad de consultar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la validez de la última regularización extraordinaria de inmigrantes. El núcleo del debate reside en si una normativa estatal de rango infralegal puede otorgar derechos de residencia masivos sin una coordinación previa con el resto de los socios comunitarios.

Un posible conflicto con la soberanía jurídica de la Unión Europea

El Alto Tribunal ha manifestado sus dudas razonables a través de dos providencias recientes. Estas resoluciones surgen tras los recursos presentados por los gobiernos autonómicos de Aragón y la Comunidad Valenciana, quienes impugnaron diversos puntos del Real Decreto aprobado el pasado mes de abril. La principal preocupación jurídica radica en que esta medida nacional podría estar vulnerando el derecho de la Unión Europea, especialmente en lo relativo a la gestión colectiva de los flujos migratorios.

La justicia española busca aclarar si el procedimiento adoptado por el Ejecutivo central respeta los principios de:

  • El Convenio de Schengen y su reglamento de aplicación.
  • El Tratado de la Unión Europea en materia de cooperación fronteriza.
  • La obligación de lealtad institucional entre Estados miembros para evitar decisiones unilaterales que afecten al conjunto del espacio común.

El dilema de la libre circulación en el Espacio Schengen

Uno de los puntos más críticos que el Supremo resalta es el efecto dominó que genera una regularización en suelo español. Según el Real Decreto en cuestión, cualquier ciudadano de un tercer país que obtenga una autorización de residencia temporal por un año en España adquiere automáticamente el derecho a desplazarse por el espacio Schengen durante 90 días en cada periodo de 180.

Este automatismo preocupa al tribunal, ya que transforma un permiso nacional en una suerte de «pasaporte europeo» temporal. El Supremo advierte que no estamos ante un análisis individualizado de cada expediente, sino ante un régimen general de regularización. Esta naturaleza masiva es la que suscita sospechas sobre su compatibilidad con las normas europeas, que exigen un control riguroso de quién entra y quién se queda en territorio de la Unión.

Sincronización con el nuevo Pacto de Migración y Asilo

El escenario jurídico se vuelve más complejo tras la reciente aprobación del Pacto de Migración y Asilo de 2024. Este nuevo marco legal establece que la responsabilidad sobre la inmigración irregular no debe ser gestionada por los estados de forma aislada, sino mediante una estrategia común europea. El reglamento comunitario subraya que las respuestas ante las llegadas mixtas de personas deben ser integrales y coordinadas.

Por ello, el Tribunal Supremo ha otorgado un plazo de cinco días a las partes implicadas para que se pronuncien sobre el planteamiento de esta cuestión prejudicial ante el TJUE. El objetivo es determinar si España, al actuar mediante un decreto reglamentario sin consenso previo con Bruselas, ha sobrepasado sus competencias o ha debilitado el sistema de protección internacional común.

Hacia una sentencia que marcará un precedente

La decisión final que emane de Luxemburgo no solo afectará a los miles de expedientes de regularización en España, sino que servirá de guía para otros países miembros que consideren medidas similares. La tensión entre la capacidad de gestión interna de un Estado y los compromisos adquiridos con la Unión Europea nunca había estado tan expuesta en el ámbito de la justicia administrativa. La resolución de este conflicto definirá si la política de «puertas abiertas» de un país puede ser frenada por el marco normativo de la comunidad política a la que pertenece.