La estrategia del silencio y la amnesia procesal han marcado la segunda comparecencia judicial de Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia. En una sesión marcada por la tensión en los juzgados de Catarroja, el líder provincial se ha escudado en el desconocimiento y el olvido para evitar aclarar las lagunas en la gestión de la DANA del 29 de octubre, una postura que complica el encaje de las piezas en el rompecabezas de responsabilidades políticas y técnicas.
El muro de la memoria ante los registros telefónicos
Uno de los puntos más críticos del interrogatorio se centró en la comunicación directa entre la Diputación y los municipios afectados. A pesar de que los registros de facturación telefónica confirman una llamada de la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, hacia las 18:00 horas de aquel fatídico martes, Mompó mantuvo un inamovible «no lo recuerdo». Esta llamada era vital para determinar en qué momento exacto los responsables provinciales supieron que el barranco del Poyo se había desbordado de forma extraordinaria.
Resulta llamativo que, frente a la evidencia documental presentada por la instructora, el presidente de la corporación provincial optara por la sorpresa ante su propio olvido. Esta falta de nitidez en el relato no solo afecta a la comunicación con Torrent, sino que se extiende a las conversaciones mantenidas con la exalcaldesa de Chiva y otros mandos operativos que, según sus propios testimonios, intentaron dar la voz de alarma horas antes del envío masivo de la alerta a móviles.
Contradicciones en el seno de la Diputación de Valencia
La comparecencia de Mompó no solo buscaba reconstruir los hechos, sino también confrontar las versiones cruzadas que han surgido entre los altos cargos del Partido Popular en la provincia. La juez insistió en aclarar por qué existen discrepancias tan profundas entre lo que sostienen figuras como Reme Mazzolari o Avelino Mascarell y lo expuesto por el presidente.
- La alerta de Chiva: Mientras que otros testimonios sugieren que la gravedad en Chiva ya era conocida antes de la reunión definitiva, Mompó evitó confirmar si Mascarell trasladó dicha información al Cecopi.
- El papel del diputado de Bomberos: La duda sobre si se ocultó o se ignoró la información técnica de los bomberos provinciales sigue en el aire, con un Mompó que prefiere confiar en que nadie ocultó datos de forma deliberada.
- La cadena de mando: El presidente no pudo precisar quién fue la primera persona en informarle sobre el desastre inminente, diluyendo la trazabilidad de las decisiones.
El error de foco: La presa de Forata frente al barranco del Poyo
Quizás la revelación más significativa de la jornada fue la admisión implícita de un error de diagnóstico colectivo dentro del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi). Mompó afirmó que, durante las horas clave de la tarde, la atención estaba casi exclusivamente focalizada en la evolución de la presa de Forata, dejando en un segundo plano la amenaza letal que representaba el barranco del Poyo para la comarca de l’Horta Sud.
«Nadie se dio cuenta de que venía por el Poyo», fue la frase lapidaria con la que intentó justificar la inacción o el retraso en las medidas de protección civil. Según su versión, el peligro del barranco fue una variable que no se manejó con la intensidad necesaria en la mesa de crisis, contradiciendo así los informes de otros organismos como la UME, que aseguran haber advertido de la situación en Riba-roja antes de las 19:00 horas.
Choque jurídico: La juez frente a la defensa
El interrogatorio alcanzó picos de tensión dialéctica cuando la defensa de Emilio Argüeso, exsecretario de Emergencias, acusó a la magistrada de intentar coaccionar las respuestas del testigo. El argumento de la defensa se basó en que, ante el reiterado uso del «no recuerdo», la juez no debería haber insistido en la misma línea de preguntas.
Sin embargo, la instructora se mantuvo firme en su deber de buscar la verdad procesal, recordándole a Mompó su obligación legal como testigo y subrayando la necesidad de contextualizar las preguntas frente a las evidencias físicas, como los registros telefónicos que desmienten el silencio del terminal móvil del presidente. Este choque evidencia la fragilidad de la defensa técnica frente a una investigación que busca depurar responsabilidades sobre la gestión de la emergencia.
Mazón y la autorización del ES-Alert
Finalmente, la sombra de Carlos Mazón también sobrevoló la sala. Mompó confirmó contactos con el presidente de la Generalitat durante la mañana, aunque los desvinculó totalmente de la crisis meteorológica. Respecto a la tarde, el presidente de la Diputación se limitó a señalar que conocía los contactos entre Mazón y la exconsellera Salomé Pradas, pero se desmarcó de cualquier detalle sobre la autorización del sistema de alerta masiva ES-Alert.
En conclusión, la declaración de Vicent Mompó deja la investigación en un punto muerto respecto a la transparencia institucional. El uso del olvido como herramienta de defensa personal y política deja abiertas las heridas de una gestión pública que, bajo la lupa judicial, sigue mostrando preocupantes síntomas de descoordinación y falta de previsión ante el mayor desastre natural del siglo en la Comunidad Valenciana.
