La jerarquía individual terminó imponiéndose al orden colectivo en una jornada que rozó la tragedia deportiva para el fútbol británico. Inglaterra, una de las grandes favoritas al trono mundial, estuvo a escasos quince minutos de despedirse prematuramente del torneo ante una RD del Congo que dio una lección de pundonor y planteamiento táctico. Solo el instinto de Harry Kane, capaz de aparecer cuando las luces se apagan para el resto, evitó lo que habría sido el mayor fracaso de la era de Thomas Tuchel.
El abismo de los Three Lions: El efecto Cipenga
El guion del encuentro se rompió apenas al inicio. En el minuto 7, una desatención defensiva de la zaga inglesa permitió que Brian Cipenga, el talentoso extremo de la UD Almería, silenciara a la grada con un disparo ajustado al primer palo que batió a Jordan Pickford. Este golpe tempranero desnudó las carencias de una selección inglesa que, pese a tener la posesión, carecía de profundidad y de ideas claras para romper el bloque bajo africano.
Durante gran parte del choque, los congoleños no solo defendieron su ventaja, sino que amenazaron con ampliarla. El poste salvó a Inglaterra tras un remate de Yoane Wissa, mientras que el guardameta Lionel Mpasi se erigía como la figura del partido deteniendo cabezazos a quemarropa de Jude Bellingham. La frustración era evidente en el banquillo inglés, viendo cómo el reloj avanzaba inexorablemente hacia una eliminación histórica en los dieciseisavos de final.
La metamorfosis de Harry Kane: De la sombra a la gloria
Cuando el asedio de los cambios introducidos por Tuchel parecía no surtir efecto, emergió la figura del capitán inglés. Kane, que había pasado desapercibido entre la telaraña defensiva de los ‘Leopardos’, activó su modo ‘killer’ en el tramo final. El empate llegó en el minuto 75, tras un centro preciso de Anthony Gordon que el delantero del Bayern de Múnich mandó al fondo de la red con un testarazo inapelable.
Con las tablas en el marcador, la inercia del partido cambió drásticamente. RD del Congo acusó el desgaste físico y la presión de un rival que se volcó al ataque. La sentencia definitiva llegaría en el minuto 85: Harry Kane recibió un balón dividido en la frontal, protegió con el cuerpo y, tras un giro veloz, conectó un derechazo a la escuadra que desató el delirio en la expedición europea. Con este doblete salvador, Kane ya suma cinco dianas en la competición, reafirmándose como el faro absoluto de su país.
Análisis táctico: ¿Por qué sufrió tanto Inglaterra?
A pesar del triunfo, las dudas sobre el rendimiento colectivo de los Three Lions persisten. La dependencia de las individualidades frente a sistemas defensivos cerrados es un problema que Tuchel deberá resolver con urgencia. Algunos puntos clave de este sufrimiento fueron:
- Falta de velocidad en la transición: La circulación del balón fue excesivamente lenta durante la primera hora de juego, facilitando las coberturas de RD del Congo.
- Vulnerabilidad en las bandas: Los repliegues defensivos de los laterales ingleses dejaron espacios que Cipenga y Wissa explotaron con facilidad.
- Gestión emocional: El equipo mostró signos de ansiedad hasta que llegó el primer gol, lo que provocó imprecisiones impropias de jugadores de élite.
Próxima parada: El desafío del Estadio Azteca
Con el billete a octavos de final en el bolsillo, Inglaterra ya mira hacia su próximo compromiso. El destino ha querido que el Estadio Azteca sea el escenario de un duelo electrizante frente a México. Jugar en territorio azteca supondrá un reto mayúsculo no solo por la calidad del rival, sino por el ambiente hostil y la altitud de Ciudad de México.
Si los ingleses aspiran a levantar el trofeo, necesitarán una versión mucho más sólida y coral. La épica de Kane ha servido para evitar el desastre hoy, pero el margen de error en las rondas eliminatorias se reduce a cero. La RD del Congo se despide con la cabeza muy alta, habiendo demostrado que la brecha entre el fútbol europeo y el africano es cada vez más estrecha en los grandes escenarios internacionales.
