España vence a Bélgica y pasa a semifinales del Mundial

La épica parece haberse instalado en el ADN de la actual Selección Española. En un duelo de alta tensión que recordó a las grandes noches de gloria del fútbol nacional, España certificó su presencia entre los cuatro mejores del mundo tras derrotar a Bélgica por 2-1. El protagonista de la gesta volvió a ser Mikel Merino, quien, con un olfato goleador providencial, desatascó un encuentro que parecía destinado a la prórroga, enviando a los «Diablos Rojos» a casa y citando a «La Roja» con Francia en una semifinal que promete paralizar el planeta.

El factor Merino y el misticismo del último suspiro

No es coincidencia, es jerarquía. Por segunda vez en este torneo, Mikel Merino emergió como el salvador cuando el cronómetro agonizaba. El mediocentro aprovechó un balón suelto en el área tras un remate de Cubarsí para batir la portería belga y desatar la locura en las gradas. Este gol no solo representa una victoria deportiva, sino la consolidación de un grupo que sabe sufrir y golpear en el momento preciso.

El desarrollo del encuentro mostró a una España dominante pero necesitada de colmillo. Tras una primera mitad de control absoluto, Fabián Ruiz —quien entró en el once titular para dar descanso a un fatigado Pedri— inauguró el marcador aprovechando un rechace de Thibaut Courtois. Sin embargo, la fragilidad defensiva momentánea permitió que De Ketelaere igualara la contienda de cabeza justo antes del entretiempo, obligando a los de Luis de la Fuente a replantear su estrategia en la reanudación.

Ajedrez táctico: La gestión de Luis de la Fuente

La victoria ante Bélgica también lleva la firma del seleccionador. La decisión de introducir a Fabián Ruiz en lugar de Pedri resultó ser un movimiento maestro de gestión de esfuerzos. La frescura del centrocampista del PSG permitió a España mantener la presión alta durante gran parte del choque, asfixiando la salida de balón de hombres clave como Kevin De Bruyne.

  • Rotación inteligente: La entrada de Fabián oxigenó la medular ante un centro del campo belga muy físico.
  • Lectura de partido: Los cambios en la segunda mitad permitieron neutralizar las contras peligrosas de Doku.
  • Confianza en la cantera: La titularidad de Cubarsí, a pesar de su juventud y una tarjeta amarilla temprana, demuestra la apuesta por la personalidad sobre la veteranía.

El muro de Courtois y el infortunio belga

Bélgica vendió cara su derrota, sostenida principalmente por una actuación superlativa de Thibaut Courtois. El guardameta del Real Madrid detuvo disparos a bocajarro de Dani Olmo y Lamine Yamal, manteniendo a su equipo con vida incluso cuando el asedio español era total. No obstante, el destino le fue esquivo; una lesión muscular le obligó a abandonar el terreno de juego entre lágrimas, dejando la portería en manos de Lammens para los minutos finales, justo antes del zarpazo definitivo de Merino.

A pesar de la calidad individual de piezas como Romelu Lukaku o Castagne, el conjunto dirigido por Rudi García no logró descifrar el sistema de coberturas de Rodrigo y la sobriedad defensiva española. La falta de contundencia en las áreas terminó por penalizar a una generación belga que vuelve a quedarse a las puertas de un gran éxito internacional.

Hacia la gloria: La sombra de 1986 y el camino a la final

Con este triunfo, España logra saldar una deuda histórica con el pasado. El enfrentamiento contra Bélgica siempre evocaba los fantasmas de México 1986, cuando los penaltis truncaron el sueño de la «Quinta del Buitre». Esta vez, el guion fue radicalmente distinto, permitiendo que la selección alcance sus segundas semifinales en una Copa del Mundo tras el éxito cosechado en Sudáfrica 2010.

El próximo desafío será Francia, un rival que exigirá la máxima excelencia táctica. España llega al penúltimo escalón del Mundial con la moral por las nubes, una identidad de juego definida y la certeza de que, independientemente de cómo se desarrolle el juego, este equipo tiene la fe necesaria para ganar en cualquier escenario.