La estabilidad de la actual legislatura se enfrenta a un nuevo obstáculo crítico. Junts per Catalunya ha confirmado su rechazo frontal a la senda de déficit propuesta por el Ejecutivo, una decisión que no solo pone en jaque la aprobación de las cuentas públicas, sino que evidencia la fractura en el bloque que permitió la investidura. Para la formación de Carles Puigdemont, el planteamiento actual de Hacienda es insuficiente y no respeta las aspiraciones de soberanía fiscal para Cataluña.
El concierto económico: La línea roja de Junts
El núcleo del conflicto reside en el modelo de financiación autonómica. Josep Rius, portavoz del partido, ha anunciado que presentarán una enmienda a la totalidad contra la propuesta del Ministerio de Hacienda. Desde la formación independentista consideran que el borrador actual no representa un cambio estructural, sino una simple «maquillaje» o actualización del sistema vigente, alejándose de las promesas de un concierto económico singular.
Para Junts, cualquier pacto de financiación debe incluir pilares fundamentales que el documento del Gobierno ignora deliberadamente:
- La plena capacidad para recaudar todos los tributos y el IRPF en territorio catalán.
- La aplicación estricta del principio de ordinalidad para evitar que Cataluña pierda posiciones tras la redistribución.
- El ajuste de las inversiones según el coste de la vida y el peso real de la población.
Denuncia de desequilibrio en el techo de gasto
Otro de los puntos de fricción insalvables es el reparto del techo de gasto. Junts denuncia una centralización excesiva de los recursos que asfixia a las administraciones locales y autonómicas. Según los datos analizados por la formación, el Estado se reserva el 96% de la capacidad de gasto, dejando apenas un 4% para las comunidades autónomas y un 0% para los ayuntamientos.
Esta distribución es vista por Rius como una falta de voluntad política para aprovechar la aritmética parlamentaria en el Congreso. La formación exige que el reparto sea más equitativo, permitiendo que los entes locales, que son los que prestan los servicios de proximidad, tengan margen de maniobra financiero en los próximos Presupuestos Generales del Estado.
¿Estrategia presupuestaria o cálculo electoralista?
La lectura política que hace Junts va más allá de los números. Acusan a Pedro Sánchez de actuar con frivolidad al presentar una hoja de ruta presupuestaria sin contar con los apoyos necesarios asegurados. Desde Barcelona, se interpreta este movimiento como una estrategia de electoralismo preventivo: Sánchez estaría buscando un pretexto para culpar a sus socios de un bloqueo y, eventualmente, justificar un adelanto electoral.
En este escenario de tensión, Junts también ha fijado su postura sobre la condonación de la deuda del FLA. Aunque apoyan la medida en principio, han advertido que batallarán vía enmiendas para conseguir que la quita sea la más elevada posible, maximizando así el alivio financiero para las arcas de la Generalitat.
Un mensaje directo a ERC y PSC
Finalmente, la formación ha trasladado la presión hacia ERC y el PSC. Junts sostiene que, por coherencia con los acuerdos alcanzados en Cataluña para la investidura de Salvador Illa, ambas formaciones deberían apoyar en Madrid la exigencia del concierto económico. El mensaje es claro: si la mayoría de la investidura se dinamita, la responsabilidad recaerá exclusivamente en el Palacio de la Moncloa por incumplir lo pactado con sus aliados parlamentarios.
