La percepción ciudadana sobre el gabinete de coalición ha experimentado un giro significativo en el último **Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)**. La gestión económica parece haberse convertido en el principal activo de confianza para los encuestados, desplazando a áreas tradicionalmente mejor puntuadas como la defensa. En este escenario, **Carlos Cuerpo**, titular de Economía, se consolida como el referente indiscutible del Ejecutivo, logrando una nota de 5,62 que le sitúa a la cabeza de la clasificación ministerial de julio.
El liderazgo de Carlos Cuerpo y el ascenso de Sumar
No es la primera vez que la cartera de Economía lidera la tabla, pero la trayectoria de **Carlos Cuerpo** muestra una tendencia ascendente que refuerza su posición tras haber asumido responsabilidades de peso tras la salida de figuras clave del Gobierno. Su valoración actual no es un hecho aislado, ya que ha mantenido cifras similares en mediciones previas, demostrando una estabilidad que otros compañeros de gabinete no han logrado retener.
Junto a Cuerpo, los representantes de Sumar en el Gobierno han logrado obtener el respaldo de la ciudadanía. La gestión de los asuntos sociales y la cultura parece haber calado positivamente, a tenor de los resultados obtenidos por dos de sus figuras principales:
- Pablo Bustinduy: El ministro de Derechos Sociales se alza con la segunda posición general, obteniendo una calificación de 5,36.
- Ernest Urtasun: El titular de Cultura también consigue superar la barrera del aprobado con un 5,02.
El declive de la valoración en Defensa
Una de las sorpresas más notables de este barómetro es la caída de Margarita Robles. La ministra de Defensa, que habitualmente ocupaba los puestos de honor en las encuestas del CIS, ha perdido el aprobado por primera vez en varios periodos. Su nota ha descendido desde el 5,33 registrado en el mes de abril hasta un ajustado 4,92 en julio.
Este retroceso rompe una racha de liderazgo en la que Robles era percibida como la figura más transversal y respetada del gabinete. A pesar de este descenso, se mantiene por delante de otros pesos pesados de la política nacional, como el propio presidente Pedro Sánchez, cuya valoración se sitúa en un 4,25, aunque sigue siendo el líder de partido con mejor puntuación comparativa.
La paradoja del reconocimiento público
El estudio del CIS pone de manifiesto una desconexión curiosa entre la valoración y el nivel de conocimiento. Aunque **Bustinduy** y **Urtasun** disfrutan de buenas notas, gran parte de la población española todavía no identifica sus rostros o funciones. Aproximadamente el 60% de los encuestados afirma no conocer a estos ministros, un contraste directo con **Carlos Cuerpo**, quien goza de una notoriedad que supera el 50% de la muestra.
Esta falta de visibilidad podría ser un arma de doble filo para los socios de coalición: por un lado, les permite trabajar sin el desgaste de la primera línea mediática, pero por otro, limita el impacto electoral de sus políticas ante el desconocimiento masivo de su autoría.
El furgón de cola: Interior y Transformación Digital
En el extremo opuesto de la balanza se sitúan las carteras que gestionan las áreas más polémicas o con mayor fricción política. Fernando Grande-Marlaska, al frente de Interior, repite como el miembro del Ejecutivo con peor nota, quedándose en un discreto 3,73. Su gestión continúa siendo el principal foco de críticas para los participantes en el sondeo.
Acompañando a Marlaska en la zona baja de la tabla aparecen nuevas incorporaciones y perfiles de gestión territorial:
- Óscar López: El responsable de Transformación Digital entra en el ranking con un 4,03.
- Ángel Víctor Torres: El ministro de Política Territorial recibe una valoración de 4,04.
- José Manuel Albares: El ministro de Asuntos Exteriores se queda a las puertas del aprobado con un 4,74.
Conclusión del análisis demoscópico
Los resultados de julio muestran un Gobierno dividido en cuanto a su percepción pública. Mientras la gestión técnica y económica encabezada por Carlos Cuerpo se percibe como solvente y genera confianza, los ministerios con mayor carga política o exposición a crisis sectoriales sufren un desgaste constante. El reto para el Ejecutivo en el próximo trimestre será recuperar el aprobado en figuras históricamente fuertes como Robles y elevar el perfil de los ministros de Sumar, quienes ostentan la paradoja de ser «los mejores valorados entre los desconocidos».
