PSOE exige dimitir al alcalde de Estepona por malversación

La estabilidad política en la Costa del Sol se ha visto sacudida por un terremoto institucional de grandes dimensiones. El PSOE de Málaga ha endurecido su postura de forma definitiva contra el actual regidor de Estepona, José María García Urbano, tras conocerse que el Ministerio Público solicita una pena de cinco años y seis meses de cárcel. La gravedad de los delitos imputados, que incluyen prevaricación y malversación, sitúa al ayuntamiento en el centro de una tormenta judicial que pone en entredicho la gestión de los fondos municipales.

Exigencia de cese inmediato ante la gravedad de la acusación

Desde las filas socialistas, el mensaje es unánime: la continuidad del alcalde es insostenible. José Bernal, secretario de Organización del PSOE malagueño, ha sido tajante al calificar la situación como un caso claro de corrupción administrativa. La formación argumenta que la permanencia de García Urbano en el cargo deteriora gravemente la imagen pública de Estepona, una localidad que no puede permitirse el lujo de estar dirigida desde el banquillo de los acusados.

El núcleo de la confrontación reside en la incapacidad del equipo de gobierno para demostrar la labor efectiva del trabajador cuestionado. Según el PSOE, no existe rastro documental, informático ni físico de que las labores por las cuales se abonó dinero público llegaran a realizarse. Este vacío probatorio es, a juicio de la oposición, la prueba irrefutable de una gestión irregular de los recursos ciudadanos.

Las claves del caso: El trabajador que residía fuera de Málaga

La investigación judicial se centra en una contratación específica que ha levantado sospechas por su aparente falta de contenido laboral. Los detalles aportados durante las comparecencias públicas subrayan una serie de anomalías que complican la defensa del regidor:

  • Ausencia de herramientas de trabajo: El empleado en cuestión no disponía de despacho oficial, ordenador corporativo ni cuenta de correo electrónico asignada por el Ayuntamiento de Estepona.
  • Deslocalización injustificada: El rastro de la actividad sitúa la residencia del trabajador en Córdoba, a cientos de kilómetros de la sede municipal, mientras percibía su salario de las arcas locales.
  • Inexistencia de informes: No se ha aportado ni un solo expediente o documento técnico que avale la consultoría o gestión realizada durante el periodo de contratación.

Para la dirección socialista, el hecho de que el alcalde decidiera devolver el dinero público percibido por dicha persona no es un acto de rectificación administrativa, sino una «admisión implícita de culpabilidad». Sostienen que, de haber sido una contratación legítima y productiva, no habría existido motivo legal para reintegrar los importes a la tesorería municipal.

La presión se traslada a la Junta de Andalucía

El conflicto ha trascendido el ámbito local para convertirse en una cuestión de calado autonómico. El PSOE ha señalado directamente a Juanma Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, exigiéndole que rompa su silencio y actúe dentro de las filas del Partido Popular. Se le reprocha que, tras llegar al poder bajo la bandera de la transparencia, mantenga una actitud pasiva ante un cargo público con peticiones de prisión tan elevadas.

Emma Molina, líder del PSOE en Estepona, ha cuestionado los criterios de responsabilidad política que aplica el PP, lamentando que García Urbano haya sido recientemente premiado con responsabilidades en la FEMP a pesar de su horizonte judicial. Para los socialistas, la cabeza del regidor ya no está en la administración de la ciudad, sino en el diseño de su estrategia de defensa para evitar el ingreso en prisión.

Argumentos de la defensa: El recurso de apelación como esperanza

Desde la perspectiva del Ayuntamiento y la defensa técnica del alcalde, la lectura de los hechos es radicalmente opuesta. Califican el movimiento del PSOE como una campaña de desprestigio carente de escrúpulos. Su estrategia legal se basa en la petición de archivo de la causa, alegando que se trata de un nombramiento de confianza de apenas 46 días de duración en el que no existen indicios de criminalidad.

La defensa recuerda que la Audiencia Provincial de Málaga ya ha archivado anteriormente denuncias interpuestas por la misma persona que originó este proceso, declarando la falsedad de aquellos relatos. Sostienen que esta causa es una extensión de una venganza personal que ha sido instrumentalizada políticamente por la oposición para intentar ganar en los juzgados lo que no logran en las urnas.

Un horizonte judicial complejo para Estepona

Más allá del caso de malversación, la situación de García Urbano se complica con otros frentes abiertos. Los socialistas han recordado que el regidor se enfrenta a investigaciones adicionales por presuntos delitos de tráfico de influencias y otros procedimientos colaterales. Esta acumulación de causas judiciales genera un clima de incertidumbre que, según la oposición, paraliza la gestión diaria del consistorio.

El futuro de la alcaldía de Estepona depende ahora de dos vías paralelas: la decisión de la Audiencia Provincial sobre el recurso de apelación y la posible intervención de la dirección regional del Partido Popular. Mientras tanto, la ciudad asiste a un cruce de acusaciones donde la ética pública y la presunción de inocencia se enfrentan en un pulso que marcará el devenir de la legislatura.