Gran Canaria alerta del riesgo estratégico de Marruecos

Lo que hoy sucede en las fronteras terrestres de Ceuta podría ser el preludio de un escenario mucho más complejo para el archipiélago canario. El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha lanzado una advertencia contundente sobre el papel de Marruecos en el tablero internacional, señalando que la actual inestabilidad no es un fenómeno aislado de carácter migratorio, sino una maniobra geopolítica diseñada para consolidar su hegemonía en la región atlántica.

El control migratorio como herramienta de presión política

Para la máxima autoridad insular, los movimientos en la frontera marroquí demuestran una preocupante capacidad de instrumentalización de los flujos humanos. Morales destaca que el país vecino ejerce un control «a conveniencia», abriendo o cerrando el paso según sus intereses diplomáticos del momento. Esta gestión fronteriza se interpreta como un mensaje directo a las instituciones europeas y españolas sobre quién ostenta el mando real en la seguridad de la zona.

La tesis defendida por el Cabildo es que Canarias se encuentra en el centro de una estrategia de expansión que afecta tanto a la soberanía territorial como a la estabilidad social. La vulnerabilidad de las islas ante estos cambios de política exterior requiere, según Morales, una firmeza institucional que hasta ahora parece diluida en la diplomacia convencional.

La amenaza logística del Puerto de Dajla

Uno de los puntos de fricción más críticos se sitúa en el ámbito económico, específicamente en el desarrollo del mega-puerto de Dajla en el Sáhara Occidental. Con una inversión que supera los 1.300 millones de euros, esta infraestructura no solo busca el desarrollo regional, sino competir frontalmente con el Puerto de La Luz y de Las Palmas.

  • Competencia desleal: El riesgo de que capital canario financie infraestructuras que resten competitividad a los puertos locales.
  • Desvío de rutas: La posibilidad de que Dajla se convierta en el nuevo nodo logístico preferente para el tráfico atlántico.
  • Soberanía económica: La necesidad de proteger sectores clave de la economía canaria frente a proyectos externos agresivos.

Monte Tropic y la soberanía de los recursos submarinos

Más allá de la superficie, el conflicto se traslada al fondo marino. El Monte Tropic, un volcán submarino de enorme valor estratégico, es el epicentro de una disputa silenciosa por sus depósitos de telurio, cobalto y tierras raras. Estos materiales son indispensables para la industria tecnológica y la transición energética global, situando a Canarias en una posición de relevancia mundial.

Morales advierte que cualquier cesión en la delimitación de las aguas o en la gestión del espacio aéreo (especialmente el control de la FIR/UIR Canarias) supondría una pérdida irreparable de autonomía estratégica. El incremento de las zonas de exclusión por maniobras militares marroquíes es visto como una ocupación «de facto» que España no debería ignorar.

El nuevo equilibrio militar en el norte de África

El fortalecimiento de Marruecos no es solo económico; el respaldo de potencias como Estados Unidos e Israel ha transformado su capacidad defensiva. La creación de centros de entrenamiento militar a escasos 200 kilómetros de Lanzarote y la adquisición de armamento de última generación alteran el equilibrio de fuerzas en el área de influencia canaria.

Esta modernización militar, unida a una política exterior expansiva, obliga a Canarias a exigir una hoja de ruta clara por parte del Gobierno de España y la Unión Europea. La defensa del archipiélago debe trascender el debate partidista para convertirse en una prioridad de Estado que garantice la integridad de sus fronteras, sus cielos y su futuro económico.

Conclusión: Una defensa institucional ineludible

En definitiva, la alerta lanzada desde Gran Canaria subraya la importancia de la coherencia política. No se trata de una postura ideológica, sino de una obligación institucional para proteger el tejido productivo y la estabilidad de las islas. El desafío que plantea Marruecos requiere una respuesta que esté a la altura de la ambición estratégica mostrada por el país vecino, asegurando que el desarrollo de Canarias no se vea comprometido por intereses ajenos al archipiélago.