Fernández acusa a Moreno de despreciar la lucha policial

La tensión política en Andalucía ha escalado un nuevo peldaño tras el cruce de declaraciones entre el Gobierno central y la Junta a cuenta de la seguridad en el Estrecho. El delegado del Gobierno en la comunidad, Pedro Fernández, ha respondido con contundencia a las últimas reclamaciones del presidente autonómico, acusándole de intentar interferir en decisiones estrictamente profesionales y operativas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE).

El conflicto por el modelo operativo en la lucha contra el narco

El detonante de este nuevo choque ha sido la misiva enviada por Juanma Moreno al Palacio de la Moncloa, donde solicitaba formalmente la restitución del OCON-Sur, la unidad de élite que lideró la presión contra las redes de narcotráfico. Para Fernández, esta petición no es más que una muestra de «desprecio e ignorancia» hacia la actual arquitectura de seguridad. Según el delegado, las modificaciones en dicha unidad no supusieron un retroceso, sino una reestructuración técnica para integrar sus capacidades de forma permanente en la estructura de la Guardia Civil.

Desde la delegación del Gobierno se sostiene que el presidente de la Junta está utilizando la seguridad ciudadana como una herramienta de distracción política. Fernández ha insinuado que Moreno busca desviar el foco mediático de su cuestionada gestión ante las recientes crisis por fenómenos naturales y emergencias que han afectado a diversas provincias andaluzas en las últimas semanas.

Más allá de las patrullas: el déficit en políticas sociales

Uno de los puntos más críticos del análisis de Fernández reside en la corresponsabilidad de la Junta de Andalucía. El delegado subraya que, si bien Moreno pide más presencia policial, su administración olvida las competencias propias en áreas clave para erradicar el apoyo social al narcotráfico. La falta de alternativas económicas y el estancamiento en políticas de vivienda, empleo e integración son, a ojos del Gobierno central, los verdaderos nichos que permiten la supervivencia de las organizaciones criminales.

  • Escasa inversión regional en programas de formación en zonas vulnerables.
  • Necesidad de una estrategia de vivienda que rompa los guetos controlados por las mafias.
  • Déficit en la creación de empleo estructural en el Campo de Gibraltar y áreas limítrofes.

Cifras y resultados: el balance del Plan Especial de Seguridad

Frente a las críticas de la administración autonómica, el Ejecutivo central esgrime datos para defender su hoja de ruta. Desde la puesta en marcha del Plan Especial de Seguridad en 2018, la inversión ha superado los 190 millones de euros, destinados principalmente a la modernización tecnológica y al incremento de recursos humanos. Este esfuerzo se traduce en una plantilla que hoy roza los 30.500 agentes en Andalucía, superando con creces los niveles de efectivos de legislaturas anteriores.

Los resultados operativos presentados para avalar la estrategia actual son masivos, evidenciando una actividad policial constante que va mucho más allá de la simple vigilancia costera:

  • Más de 47.800 intervenciones policiales directas contra grupos organizados.
  • Detención o investigación de más de 31.300 personas vinculadas al tráfico de sustancias.
  • Incautación de 2,1 millones de kilogramos de droga y casi dos millones de plantas de marihuana.
  • Intervención de activos financieros y logística, incluyendo 124 millones de euros en efectivo y miles de vehículos.

La evolución hacia un dispositivo permanente

El debate sobre el OCON-Sur ha sido zanjado por Fernández aclarando que lo que nació como una medida de emergencia temporal en 2018 ha evolucionado. En septiembre de 2022, el dispositivo se transformó para dotar de estabilidad a la plantilla, permitiendo que la inteligencia y la operatividad de la Guardia Civil no dependan de grupos ad hoc, sino de unidades integradas con visión a largo plazo. Esta profesionalización es la que, según el delegado, Moreno parece ignorar al exigir un retorno a modelos superados por las propias dinámicas del crimen organizado.

En conclusión, el escenario actual dibuja una fractura institucional donde la gestión de la seguridad se convierte en un tablero de ajedrez político. Mientras el Gobierno central apuesta por la especialización y la inversión económica, la Junta de Andalucía reclama una vuelta al pasado operativo, obviando, según Madrid, las carencias sociales que actúan como caldo de cultivo para la criminalidad en el sur de la península.