La actual crisis migratoria en Ceuta ha trascendido la gestión humanitaria para convertirse en un escenario de tensión geopolítica donde las comunidades autónomas se sienten desamparadas. Nerea Melgosa, consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, ha alzado la voz para cuestionar la arquitectura de responsabilidades actual, señalando directamente el papel de Marruecos y la falta de liderazgo del Ejecutivo central en la resolución de este conflicto.
El factor marroquí y el vacío de responsabilidad estatal
Para el Ejecutivo vasco, el hecho de que las comunidades autónomas deban absorber las consecuencias de una crisis fronteriza sin una respuesta coordinada es insostenible. Melgosa define la situación en Ceuta como el «elefante en la habitación», refiriéndose a la nula colaboración de Marruecos en la gestión de sus propios ciudadanos menores de edad. Según la consejera, si el país vecino no cumple con sus obligaciones internacionales, no deberían ser las administraciones regionales quienes asuman una competencia estatal por defecto.
La crítica no se queda en la frontera sur; se extiende a la Unión Europea, a la que Melgosa acusa de mantenerse «de perfil». La tesis de Euskadi es clara: la frontera de Ceuta es, a todos los efectos, la frontera europea, y su gestión requiere una visión que supere la mera transferencia de fondos para parches logísticos, como los 25 millones de euros recientemente aprobados para la ciudad autónoma.
Reivindicación competencial: El País Vasco como frontera norte
Uno de los puntos disruptivos en el discurso de Melgosa es la exigencia de que el País Vasco asuma plenamente sus propias competencias migratorias. Esta reclamación no es nueva, pero se intensifica ante la percepción de que el Estado solo recurre a la solidaridad autonómica en momentos de emergencia. La consejera argumenta que:
- La gestión debe ser integral y no solo una respuesta a crisis puntuales.
- Euskadi posee la experiencia técnica necesaria para gestionar su rol como frontera norte de Europa.
- Es imperativo contar con todas las herramientas legales y recursos para no depender de decisiones externas que llegan tarde.
Este debate competencial será el eje central de la próxima reunión que Melgosa mantendrá con la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego. En dicho encuentro, se espera que la representante vasca insista en que la acogida no puede ser la única solución sobre la mesa, priorizando la reunificación familiar en el entorno de origen del menor siempre que sea posible.
Hacia un pacto de Estado: La parálisis entre Sánchez y Feijóo
La consejera vasca también ha puesto el foco en la política nacional, lamentando la falta de comunicación entre los dos grandes partidos españoles. Ante una saturación del sistema de acogida que ya afecta a Euskadi, Melgosa insta a Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo a establecer un diálogo directo y honesto sobre la estrategia migratoria del país.
La soledad que han manifestado el lehendakari y el presidente de Canarias en este tema evidencia, según Melgosa, que la agenda migratoria ha sido desplazada por el ruido político. La propuesta vasca aboga por un enfoque que combine la solidaridad regional con una exigencia firme ante los organismos internacionales, evitando que las comunidades autónomas se conviertan en los únicos responsables de problemas derivados de la diplomacia de alto nivel.
En conclusión, el Gobierno Vasco marca una línea roja: la disposición a ayudar no debe confundirse con la aceptación de una carga que corresponde al Ministerio de Inmigración y a la diplomacia exterior. El sistema vasco, aunque solidario, advierte de sus límites y exige un cambio de paradigma en la gestión de las fronteras.
