La autoridad del Atlético de Madrid en campo contrario ha vuelto a quedar manifiesta tras una actuación contundente en el Ramón Sánchez Pizjuán. El equipo dirigido por Diego Pablo Simeone no solo se llevó los tres puntos, sino que demostró una pegada demoledora que dejó sin capacidad de reacción al Sevilla FC. Con un marcador final de 1-3, los colchoneros consolidan su buen arranque liguero, alcanzando ya los siete puntos en la clasificación general.
Álex Baena: El arquitecto del triunfo en Nervión
El gran protagonista de la tarde fue, sin duda, Álex Baena. El internacional español dio un recital de efectividad apareciendo en los momentos precisos para desarticular la defensa local. Apenas transcurrían cuatro minutos de juego cuando una conexión magistral con Kang-in Lee permitió al ’10’ rojiblanco batir a Vlachodimos con un disparo raso y colocado. Este golpe temprano condicionó el planteamiento de un Sevilla que se vio obligado a arriesgar más de la cuenta desde el inicio.
No contento con el primer tanto, Baena amplió la cuenta antes de cumplirse la media hora. En una jugada donde la defensa hispalense concedió demasiado espacio en la frontal, el mediapunta armó un potente disparo cruzado que volvió a alojarse en el fondo de las mallas. Su doblete pudo haberse convertido en un triplete histórico antes del descanso, pero la fortuna no le acompañó en un remate tras un rechace que se marchó por encima del travesaño.
Lookman y la verticalidad como sello de identidad
Más allá de la exhibición de Baena, la figura de Ademola Lookman resultó determinante para estirar al equipo y generar incertidumbre constante en la zaga sevillista. El atacante nigeriano aprovechó una asistencia de Pablo Barrios para encarar en el área, buscar el hueco mínimo y definir con precisión al palo corto. Este segundo gol del encuentro fue una losa psicológica para los de Nervión, que veían cómo cada llegada visitante se traducía en peligro real.
El Atlético mostró una versión muy equilibrada, combinando la solidez defensiva habitual con transiciones rápidas que castigaron las imprecisiones locales. Aunque el videoarbitraje anuló un cuarto tanto a Lookman por fuera de juego al inicio del segundo tiempo, la sensación de dominio absoluto no desapareció del césped sevillano hasta el tramo final del choque.
La reacción estéril del Sevilla y el muro de Oblak
El Sevilla FC no bajó los brazos a pesar de la desventaja, pero se encontró con un Jan Oblak inspirado bajo palos. Jugadores como Kike Salas y Peque probaron fortuna con disparos lejanos y jugadas individuales, encontrando siempre la respuesta del meta esloveno o la contundencia de David Hancko en el despeje. La insistencia local tuvo su premio en las botas de Miguel Sierra, quien tras una gran acción personal logró recortar distancias en el área pequeña.
A pesar del empuje final y de algunas acciones polémicas en el área madrileña, como una caída de Kike Salas que el colegiado no consideró punible, el Atlético supo gestionar los tiempos del partido. Los puntos clave de este enfrentamiento fueron:
- La efectividad máxima en las transiciones ofensivas del conjunto madrileño.
- El liderazgo de Álex Baena como referente goleador y generador de juego.
- La falta de contundencia defensiva del Sevilla en los duelos individuales.
- La capacidad de sufrimiento del Atlético ante el empuje final de la grada local.
Perspectivas para la temporada rojiblanca
Esta victoria supone un punto de inflexión para el proyecto de Simeone en este curso. Tras el triunfo inicial ante el Málaga y el empate en la jornada anterior, ganar en un escenario como el Sánchez Pizjuán refuerza la candidatura del Atlético para pelear por los puestos de privilegio. La sociedad formada por Baena, Lookman y Kang-in Lee promete dar muchas alegrías a una afición que ve cómo su equipo ha ganado en recursos ofensivos sin perder la identidad competitiva.
Para el Sevilla, este resultado supone su primer traspié serio tras un inicio esperanzador. El equipo deberá ajustar su estructura defensiva si quiere competir contra los grandes de la categoría, ya que la permisividad mostrada en la primera mitad fue castigada con extrema dureza por un rival que no perdona. El 1-3 final refleja fielmente lo visto sobre el verde: un Atlético maduro y resolutivo frente a un Sevilla con voluntad pero sin pegada.
