Exjefe de Guardia Civil critica cierre de OCON-Sur

La seguridad en el Estrecho de Gibraltar atraviesa un momento de intensa controversia tras el cese de las operaciones de la unidad de élite OCON-Sur. Lo que para la administración central fue una reestructuración operativa, para veteranos de la lucha contra el crimen organizado como el general de brigada Manuel Contreras supone una concesión peligrosa ante las redes del narcotráfico en Andalucía. La desaparición de este grupo de coordinación no solo ha dejado un vacío táctico, sino que, según voces expertas, ha enviado un mensaje de debilidad a las mafias que operan en la región.

El regocijo de las mafias: consecuencias del vacío operativo

Uno de los puntos más críticos señalados por el exjefe de la IV Zona de la Guardia Civil es el impacto moral que tuvo la disolución de la unidad entre los criminales. Contreras sugiere que el desmantelamiento de este órgano fue recibido con celebraciones por parte de los clanes de la droga, quienes veían en el OCON-Sur un obstáculo constante para sus actividades ilícitas. La percepción de que el Estado ha dado «un paso atrás» alimenta una sensación de impunidad que complica las labores de vigilancia en el Campo de Gibraltar.

Para el general en la reserva, la falta de una explicación técnica coherente sobre por qué se desactivó una herramienta que había logrado poner en jaque a las estructuras criminales más potentes de la zona sigue siendo un misterio. La efectividad de esta unidad, nacida en 2018, radicaba en su capacidad de coordinación centralizada y en el conocimiento profundo del terreno, factores que ahora parecen haberse diluido en la estructura ordinaria de la Benemérita.

Un historial de mando en el corazón del conflicto

La autoridad de Manuel Contreras para analizar esta situación emana de su vasta trayectoria en puestos de máxima responsabilidad. Fue el encargado de dirigir el mando único operativo en el Estrecho, una posición estratégica creada para unificar el seguimiento de la inmigración irregular y el tráfico de sustancias en el Mar de Alborán. Su labor bajo distintos gobiernos subraya que su crítica no nace de una inclinación política, sino de una visión estrictamente policial y de seguridad nacional.

  • Liderazgo en la IV Zona de la Guardia Civil (Andalucía, Ceuta y Melilla).
  • Gestión de recursos especiales durante el auge de la violencia en el Campo de Gibraltar.
  • Supervisión de operaciones de inteligencia contra el crimen organizado transnacional.

Creciente presión institucional para la reactivación de la unidad

La preocupación de Contreras se alinea con las demandas que llegan desde la Junta de Andalucía. El Gobierno autonómico ha intensificado sus reclamos ante el Ejecutivo central, alertando de que la región se está consolidando como una base logística estable para los clanes del narcotráfico. La petición es clara: recuperar una unidad de élite que disponga de medios materiales y un marco jurídico robusto para frenar la evolución de la delincuencia en las costas andaluzas.

Desde el palacio de San Telmo se subraya que, sin una fuerza especializada que actúe de forma permanente, la eficacia policial se ve mermada. La necesidad de dotar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de una estructura flexible y rápida es, según los expertos, la única vía para evitar que el Estrecho se convierta en un territorio sin ley bajo el control de las redes de contrabando.

Hacia un nuevo modelo de seguridad en el Estrecho

El debate actual trasciende el simple cierre de una oficina; se trata de definir qué estrategia seguirá España en su frontera sur frente a la criminalidad organizada. Mientras el general Contreras insiste en que la desaparición del OCON-Sur es una oportunidad perdida, la realidad en el terreno demanda respuestas urgentes. La seguridad de Andalucía y la integridad de sus costas dependen de una vigilancia especializada que, por ahora, muchos consideran que se ha debilitado de forma alarmante.