Abascal pide aplicar el artículo 102 contra Sánchez

El escenario político español inicia su nuevo ciclo con una ofensiva contundente por parte de Vox. Desde la localidad madrileña de San Lorenzo de El Escorial, Santiago Abascal ha marcado las líneas maestras de su estrategia para los próximos meses, situando la responsabilidad penal del Gobierno y la política exterior en el centro de su discurso. La propuesta más ambiciosa radica en la activación del artículo 102 de la Constitución Española, una herramienta jurídica de extrema gravedad diseñada para procesar al Presidente del Gobierno ante el Tribunal Supremo por delitos de traición o contra la seguridad del Estado.

La ofensiva jurídica: El artículo 102 y la acusación de traición

Para Abascal, la gestión de Pedro Sánchez ha cruzado líneas rojas que superan la mera discrepancia política. El líder de Vox ha hecho un llamamiento directo al Partido Popular para que abandone la tibieza y apoye una iniciativa parlamentaria que permita sentar al líder del Ejecutivo ante la justicia. Según la formación, la política de concesiones y la gestión de la integridad territorial justifican la aplicación de este mecanismo constitucional, que requiere una mayoría específica en el Congreso para prosperar.

Esta medida no solo busca un castigo penal, sino que pretende visibilizar lo que Vox denomina una «rendición institucional» ante intereses que, a su juicio, son contrarios a la nación. La presión se traslada ahora a las filas de Alberto Núñez Feijóo, a quien Abascal reclama un compromiso firme en esta cruzada legal contra el sanchismo.

Ruptura de relaciones con Marruecos: Soberanía y fronteras

Otro de los ejes fundamentales de la propuesta de Vox es la suspensión inmediata del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con el Reino de Marruecos. Abascal sostiene que la reciprocidad, base de cualquier acuerdo diplomático, ha desaparecido. La formación argumenta que España no puede mantener vínculos preferentes con un país que, según sus términos, utiliza la inmigración masiva como una herramienta de presión política y reclama soberanía sobre territorios históricos españoles.

  • Suspensión del Tratado de Amistad: Vox considera que Marruecos actúa de forma hostil y no como un aliado estratégico.
  • Acuerdo Preferencial con la UE: Exigen que España lidere en Bruselas la cancelación de beneficios comerciales al país vecino.
  • Defensa Territorial: El partido pone el foco en la protección de Ceuta y Melilla frente a lo que califican como una invasión silenciosa.

El pulso al Partido Popular: Ceuta y la estrategia en Bruselas

La estrategia de Abascal también incluye una exigencia de coherencia al principal partido de la oposición. El líder de Vox ha instado a Feijóo a romper cualquier tipo de colaboración con el PSOE en las instituciones europeas, donde considera que ambas formaciones comparten una agenda migratoria que perjudica la seguridad nacional. Especialmente crítica es la situación en Ceuta, donde Abascal demanda el cese inmediato de los contactos entre los populares y las facciones socialistas e islamistas que influyen en el gobierno de la ciudad autónoma.

Para Vox, el mantenimiento de estos acuerdos locales y europeos «maniatan» la capacidad de respuesta de España frente a la crisis migratoria. La formación de derecha asegura que no es posible defender las fronteras nacionales mientras se pactan políticas de acogida y reparto en los despachos de Bruselas.

Acciones legales contra la complicidad migratoria

Finalmente, el plan de actuación de Vox para este curso político incluye una batería de acciones judiciales contra terceros. El partido ha anunciado que perseguirá legalmente a ONGs, ministros y cargos públicos que, bajo su criterio, actúen como cómplices de la inmigración ilegal. Abascal sostiene que las estructuras que facilitan la llegada de personas de forma irregular están vulnerando la ley y poniendo en riesgo la convivencia ciudadana.

Con este planteamiento, Vox busca liderar la oposición más dura, forzando al Partido Popular a posicionarse en temas de alta sensibilidad social y jurídica, mientras eleva el tono contra una gestión gubernamental que consideran una amenaza directa para el orden constitucional y la soberanía de España.