Ceuta traslada a 70 niñas migrantes al polígono El Tarajal

El Tarajal se consolida como eje de acogida para menores en Ceuta

La gestión de la crisis migratoria en Ceuta ha dado un paso logístico significativo este martes con el desalojo parcial del campamento improvisado en Sidi Embarek. Aproximadamente 70 menores de edad, principalmente niñas, han abandonado las instalaciones provisionales para ser reubicadas en las naves industriales del polígono de El Tarajal. Este movimiento busca descongestionar los asentamientos vecinales y ofrecer un entorno más controlado y seguro para la infancia vulnerable.

La operación, que incluyó el traslado de 67 menores y dos casos excepcionales de niños varones, pone fin a semanas de convivencia bajo la tutela de la Asociación de Vecinos de Sidi Embarek y la ONG Luna Blanca. El traslado no solo representa un cambio de ubicación, sino la transición de un modelo de asistencia vecinal voluntaria hacia una estructura gestionada con recursos públicos de emergencia, en un intento por normalizar la estancia de estas personas en la ciudad autónoma.

El limbo humanitario: 250 mujeres permanecen en Sidi Embarek

A pesar del avance que supone el realojo de las menores, la situación en las inmediaciones de la mezquita dista mucho de resolverse. Actualmente, cerca de 250 mujeres adultas continúan pernoctando en las carpas, sumidas en una incertidumbre administrativa preocupante. Según los responsables del dispositivo vecinal, la falta de una hoja de ruta clara por parte del Gobierno de la nación está cronificando su estancia en un entorno que ya presenta síntomas de agotamiento físico y emocional.

La dinámica en este asentamiento requiere de una vigilancia constante para mantener el orden y la higiene. Los voluntarios realizan recuentos diarios, un proceso de triaje social necesario debido al flujo constante de personas, algunas de las cuales optan por retornar voluntariamente a su país de origen ante la falta de perspectivas de traslado a la península o a centros de estancia formal.

Inversión y logística: la transformación de las naves industriales

La Ciudad Autónoma ha destinado una partida económica de emergencia para adaptar la infraestructura industrial a fines residenciales. Con un presupuesto que ronda los 2,9 millones de euros, la empresa adjudicataria ha trabajado a contrarreloj para habilitar las naves de El Tarajal. Este proyecto de arquitectura efímera incluye elementos esenciales para la habitabilidad:

  • Sustitución de cubiertas y reparación de estructuras en seis naves industriales.
  • Instalación de módulos de aseos y zonas de higiene personal.
  • Habilitación de oficinas administrativas y áreas de atención psicosocial.
  • Dotación de mobiliario básico, incluyendo el suministro masivo de colchones y ropa de cama.

El esfuerzo administrativo ha contado con el reconocimiento de los colectivos locales, quienes destacan la labor de figuras como Toñi Palomo, responsable de Menores de la Ciudad, por su implicación directa en la supervisión de la seguridad y la alimentación de los jóvenes durante el periodo de transición.

Seguridad y desinfección en el entorno de Loma Colmenar

De forma paralela al traslado en El Tarajal, el foco de tensión se ha desplazado hacia el recurso de Loma Colmenar. Tras los recientes incidentes donde unidades de la Policía Nacional tuvieron que intervenir para contener intentos de entrada masiva, los servicios de limpieza de la Ciudad han iniciado una profunda labor de saneamiento y desinfección en las calles aledañas.

La acumulación de residuos y la presión demográfica en los exteriores del recinto habían generado una situación de insalubridad que amenazaba la salud pública. La ampliación de plazas en el interior ha permitido absorber a una parte de los migrantes que aguardaban fuera, aunque la presencia policial se mantiene de forma preventiva para evitar nuevos disturbios y garantizar que los operarios de limpieza puedan realizar su trabajo con normalidad.

Conclusión: un parche ante una crisis estructural

El traslado de las menores a El Tarajal es un alivio logístico, pero pone de manifiesto la falta de una estrategia integral que incluya a la población adulta. Mientras la Administración local asume el coste y la gestión de los espacios físicos, la sociedad civil clama por una respuesta política que evite el estancamiento de cientos de personas en campamentos temporales que, con el paso de los días, se vuelven insostenibles para la convivencia urbana de Ceuta.