Policía señala a Marruecos por guiar el asalto a Ceuta

La gestión de las fronteras en el norte de África ha dejado de ser un asunto meramente administrativo para convertirse en una compleja partida de ajedrez geopolítico. Un reciente dossier elaborado por la Policía Nacional y remitido a la Audiencia Nacional arroja luz sobre los sucesos ocurridos a finales de julio en Ceuta, señalando una colaboración directa y organizada por parte de las fuerzas de seguridad del país vecino para permitir el acceso masivo a territorio español.

La estrategia del guiado activo y las pruebas gráficas

A diferencia de lo que podría parecer un desbordamiento fortuito de los controles, los investigadores españoles sostienen que existió un plan estructurado para dirigir a los inmigrantes. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (Cenif) es contundente al describir un «guiado activo» de la masa. Este término no es casual: la policía ha aportado un archivo de 32 fotografías donde se observa a agentes marroquíes, tanto con uniforme como de paisano, escoltando y señalando el camino hacia la frontera a miles de personas.

Esta tesis se ve reforzada por los testimonios de los propios protagonistas del asalto. Según recoge la investigación, los inmigrantes entrevistados coincidieron de forma casi unánime en que recibieron instrucciones precisas de los agentes marroquíes sobre los puntos de paso más vulnerables, específicamente cómo rodear el espigón de El Tarajal a nado para evitar los controles españoles.

Un plan en tres fases: De la inacción al control total

La inteligencia policial subraya que este fenómeno no fue espontáneo ni accidental. El documento detalla la existencia de una hoja de ruta dividida en tres etapas críticas:

  • Fase previa: Preparación y difusión de la convocatoria con una logística que implica un alto nivel técnico.
  • Fase simultánea: Una calculada inoperancia de las patrullas marroquíes durante más de 48 horas, permitiendo el flujo constante.
  • Fase posterior: Gestión del impacto y retirada táctica de los efectivos implicados.

Lo que resulta más revelador para los agentes de la Audiencia Nacional es el contraste operativo mostrado por Marruecos en fechas posteriores. Mientras que el 30 y 31 de julio la permisividad fue absoluta, a mediados de agosto, ante nuevas convocatorias en redes sociales, el despliegue fue radicalmente opuesto. En esa ocasión, se movilizaron unidades militares y vehículos pesados, demostrando que Rabat posee la capacidad técnica y operativa para blindar la frontera cuando existe voluntad política de hacerlo.

Reincidencia y sofisticación en la presión fronteriza

El informe policial sugiere que nos encontramos ante un patrón de conducta que ya se ha manifestado en crisis anteriores, como las de 2021 y 2024. Los analistas advierten que estas acciones requieren una coordinación única y una referencia organizativa centralizada que impide, por su propia naturaleza, identificar a responsables individuales con nombres y apellidos, pero que señala inequívocamente a una autoría intelectual institucional.

La sofisticación con la que se difunden estas convocatorias y la precisión con la que se ejecutan los movimientos de masa indican un nivel de planificación que sobrepasa cualquier iniciativa ciudadana espontánea. Para la Policía Nacional, la pasividad deliberada mostrada en julio no fue un error de cálculo, sino una pieza clave de una maniobra diseñada para ejercer presión sobre la soberanía española en la ciudad autónoma.

Conclusión del escenario actual

Los datos aportados a la jueza María Tardón sitúan la relación fronteriza en un punto de análisis crítico. La evidencia de que las fuerzas de seguridad marroquíes actuaron como facilitadores, y no como barrera, obliga a replantear los protocolos de cooperación bilateral. Mientras el informe técnico destaca la imposibilidad de señalar a individuos concretos debido a la opacidad del despliegue, la evidencia gráfica y el análisis de comportamiento dejan poco margen para la duda sobre la intencionalidad detrás del asalto a Ceuta.