La cuarta jornada de LaLiga EA Sports ha dejado un veredicto inapelable en La Catedral: el proyecto de Edin Terzic en el Athletic Club empieza a carburar a máxima potencia. Tras un inicio titubeante, el conjunto bilbaíno ha pasado por encima de un Atlético de Madrid que aterrizaba invicto y se marchó con un doloroso 3-0 en contra. El encuentro fue un ejercicio de eficacia y ritmo por parte de los locales, que supieron leer las debilidades de la zaga colchonera en momentos críticos.
El huracán tras el descanso: Dos goles en tres minutos
Aunque la primera mitad sugirió un duelo equilibrado, el paso por vestuarios transformó el partido en un monólogo rojiblanco. Sin tiempo para que los espectadores se reacomodaran, Nico Williams inauguró el marcador al aprovechar una contra fulgurante liderada por su hermano Iñaki. Un desvío fortuito en la defensa ayudó a que el testarazo de Nico superara a Jan Oblak, desatando la euforia en San Mamés.
Antes de que el equipo de Diego Pablo Simeone pudiera asimilar el golpe, el Athletic asestó el segundo impacto. Una recuperación agresiva en campo contrario permitió que Robert Navarro se luciera con una acción individual de quilates, recortando hacia dentro y batiendo al meta esloveno con un disparo ajustado. En apenas 180 segundos, el plan defensivo del Atlético se había desmoronado por completo ante la verticalidad de los leones.
La inoperancia del banquillo colchonero
Ante el naufragio táctico, Simeone optó por una medida drástica: un cuádruple cambio simultáneo. La entrada de figuras como Julián Álvarez, Koke o el debutante ‘Cuti’ Romero buscaba recuperar el control del centro del campo y aportar la pegada que le faltó a Kang-In Lee, quien estrelló un balón en la madera durante el primer tiempo. Sin embargo, el muro defensivo liderado por Unai Simón se mostró infranqueable.
A pesar de dominar la posesión en el último tercio del encuentro, el Atlético careció de la fluidez necesaria para desorganizar el bloque bajo de Terzic. Las intervenciones de Simón, especialmente ante un disparo raso de la «Araña» Álvarez, terminaron por minar la moral de un equipo madrileño que se vio superado físicamente en los duelos individuales.
Oihan Sancet sella una noche histórica
Con el Atlético volcado al ataque por pura inercia, el Athletic Club encontró los espacios necesarios para redondear la faena. Oihan Sancet, que había avisado en la primera mitad, encontró finalmente su recompensa en el tramo final del encuentro. Un contragolpe perfectamente ejecutado sirvió para que el mediapunta se estrenara como goleador en esta campaña liguera, estableciendo el 3-0 definitivo.
Las claves de esta contundente victoria se resumen en los siguientes puntos estratégicos:
- Presión tras pérdida: El Athletic asfixió la salida de balón del Atlético, forzando errores en zonas de alto riesgo.
- Eficacia en las transiciones: Los hermanos Williams y Robert Navarro castigaron la lentitud en el repliegue de los de Simeone.
- Gestión de los tiempos: Terzic supo replegar a su equipo cuando fue necesario y refrescar el ataque con Berenguer y Guruzeta para mantener la amenaza.
Consecuencias clasificatorias y morales
Este resultado supone un punto de inflexión para ambos conjuntos. El Athletic Club encadena su segunda victoria consecutiva, escalando posiciones hacia la zona noble de la tabla y disipando las dudas del arranque liguero. Por su parte, el Atlético de Madrid sufre un frenazo en seco que podría alejarle del liderato si sus rivales directos no fallan en esta jornada.
La solidez mostrada por los de Terzic en San Mamés envía un mensaje claro al resto de competidores: Bilbao vuelve a ser un fortín inexpugnable. El Atlético, por el contrario, deberá analizar la falta de respuesta ante la adversidad en un escenario de máxima exigencia antes de sus próximos compromisos europeos y domésticos.
