Delegado en Ceuta estaba presente en la llamada del CNI

Crisis de credibilidad en Ceuta: El PSOE se fractura por la gestión de la alerta del CNI

La estabilidad política en la ciudad autónoma de Ceuta atraviesa un momento crítico tras las revelaciones que apuntan directamente a una posible negligencia o falta de transparencia en la cúpula de la Delegación del Gobierno. Lo que inicialmente se presentó como un fallo de previsión técnica ha escalado a un conflicto de versiones dentro de las propias filas socialistas, poniendo en entredicho la figura de Miguel Ángel Pérez Triano.

El detonante ha sido el testimonio de Melchor León, diputado del PSOE en la Asamblea de Ceuta, quien ha roto el silencio para desmentir la versión oficial mantenida hasta ahora por el delegado. León sostiene que Pérez Triano tenía conocimiento directo y en tiempo real de las advertencias enviadas por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) antes de que se produjera la entrada masiva de personas los días 30 y 31 de julio.

Los once minutos que contradicen la versión oficial

Hasta la fecha, el discurso de la Delegación del Gobierno se basaba en que la información de inteligencia nunca llegó de forma personal al delegado, sino que quedó estancada en el equipo técnico de su jefe de gabinete. Sin embargo, León ha asegurado en sede mediática que el delegado estuvo presente durante la trascendental llamada de once minutos que tuvo lugar la noche previa al asalto.

Esta revelación modifica sustancialmente la cronología de los hechos. Si Pérez Triano escuchó la conversación con los servicios de inteligencia, el argumento de la «comunicación rutinaria» pierde peso frente a una omisión de respuesta institucional. Según el diputado socialista, tras hablar con el entorno directo del delegado, la conclusión es tajante: la máxima autoridad estatal en la ciudad sabía perfectamente la amenaza que se cernía sobre el perímetro fronterizo.

Cronología de una advertencia ignorada

Los datos recientemente desclasificados por el Gobierno permiten reconstruir un flujo de información constante que comenzó mucho antes de la crisis. La inteligencia española no solo detectó el riesgo, sino que cuantificó la capacidad de convocatoria de los grupos que organizaban el asalto a través de redes sociales.

  • 29 de julio (13:52h): El CNI envía una alerta vía WhatsApp detallando un llamamiento masivo para saltar la valla y entrar por mar, coincidiendo con la Fiesta del Trono en Marruecos.
  • Detección de grupos: Se identificaron comunidades digitales con más de 180.000 seguidores dedicadas exclusivamente a coordinar el asalto.
  • 29 de julio (21:34h): Se produce la llamada telefónica de 11 minutos entre el CNI y la Delegación del Gobierno, donde se habría analizado la inmediatez del peligro.
  • Alertas externas: La información también fue compartida con la Guardia Civil y los homólogos marroquíes para intentar frenar la movilización.

¿Rutina informativa o alerta de seguridad nacional?

La defensa de Pérez Triano se ha centrado en rebajar la categoría de estos contactos, calificándolos de intercambio de información habitual. Según su planteamiento, los mensajes recibidos no aportaban datos que las autoridades locales no conocieran ya por el simple monitoreo de internet. Además, argumentó que las alertas «reales» deben seguir canales jerárquicos más estrictos hacia los Ministerios de Defensa o Interior.

No obstante, la publicación de cerca de 40 informes y comunicaciones elaborados por la Policía Nacional y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas durante el mes de julio sugiere una movilización de recursos de vigilancia que difícilmente encaja con la etiqueta de «rutina». Si bien el CNI admite que no pudo prever la magnitud histórica de la crisis, la existencia de una advertencia específica sobre la fecha y la hora (las 20:00 horas del día siguiente) sitúa la responsabilidad política en un lugar muy incómodo.

Consecuencias de la fractura interna

Este cruce de acusaciones entre Melchor León y Pérez Triano no es solo un problema de gestión fronteriza, sino un síntoma de una crisis de confianza dentro del socialismo ceutí. El hecho de que un diputado del propio partido sea quien señale la falta de credibilidad del representante del Ejecutivo central deja a este último en una posición de extrema debilidad política.

En conclusión, el escenario en Ceuta ha pasado de ser una gestión de flujos migratorios a una auditoría sobre la capacidad de reacción de sus gobernantes. Mientras los documentos confirman que la información estaba sobre la mesa, la gran incógnita sigue siendo por qué, teniendo al CNI al otro lado del teléfono, no se activaron los protocolos de emergencia necesarios para blindar la ciudad antes de que la situación se volviera incontrolable.