Villar: Otros clubes contrataron exárbitros como el Barça

La historia reciente del fútbol español sigue marcada por las sombras de la gestión arbitral y las relaciones institucionales. Ángel María Villar, figura central durante décadas en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha aportado recientemente una perspectiva que busca contextualizar el polémico caso Negreira. Según el exdirigente, el fenómeno de vincular a antiguos colegiados con las estructuras de los clubes no fue una exclusividad del FC Barcelona, sino una tendencia generalizada en una época donde la búsqueda de información técnica sobre el arbitraje se profesionalizó de manera cuestionable.

El ecosistema de los exárbitros en el fútbol profesional

Durante su intervención en el World Football Summit, Villar subrayó que el problema del caso Negreira radicó en la falta de transparencia y en la dualidad de funciones. Sin embargo, matizó que, en aquel contexto, la contratación de especialistas en reglamento por parte de los equipos era una herramienta estratégica común. El objetivo principal era dotar a los jugadores de inteligencia técnica sobre el comportamiento de los árbitros en el campo, una práctica que, según sus palabras, fue adoptada por múltiples entidades de la élite española.

El veterano dirigente sostiene que, de haber tenido conocimiento de la vinculación directa de un vicepresidente en activo del Comité Técnico de Árbitros (CTA) con un club específico, la federación habría intervenido de inmediato. Para Villar, la clave reside en la incompatibilidad ética, aunque defiende que el conocimiento profundo de las normas arbitrales era un activo muy demandado en el mercado futbolístico de finales de los noventa y principios de los dos mil.

Justicia deportiva y la sombra del Villarato

Uno de los puntos más críticos de su discurso giró en torno a la independencia de los organismos reguladores. Villar puso en duda la neutralidad del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), sugiriendo que la justicia deportiva en España suele estar condicionada por influencias externas. Respecto a los procesos sancionadores, recordó que la normativa penal debe prevalecer, aplicando siempre el principio de in dubio pro reo cuando existen cambios legislativos que favorecen al implicado.

Al abordar el origen del término «Villarato», el exdirigente lo recordó con una mezcla de ironía y resignación. Este concepto nació en gran medida tras la polémica resolución sobre el cierre del Camp Nou tras el incidente del lanzamiento de objetos a Luis Figo. Villar explicó que su decisión no fue un favor personal al club catalán, sino una aplicación estricta de la nueva normativa de la Liga de Fútbol Profesional que, en ese momento, ya no contemplaba la clausura del estadio como sanción principal.

  • Defensa institucional: Villar reafirma su lealtad al Athletic Club y su admiración por el Real Madrid, desmintiendo favoritismos hacia el Barcelona.
  • Legado infraestructural: La Ciudad del Fútbol de Las Rozas se mantiene como su mayor motivo de orgullo, siendo el pilar de los éxitos de las selecciones absolutas e inferiores.
  • Evolución mediática: Reconoce haber errado al mantener una postura hermética con la prensa durante los años 90, valorando ahora la crítica profesional.

Visión internacional y el horizonte del Mundial 2030

Mirando hacia el futuro del fútbol global, Villar cerró filas en torno a la figura de Gianni Infantino. Defendió la gestión del actual presidente de la FIFA, criticando lo que considera ataques injustificados hacia su persona, especialmente en temas de gestión económica y cambios reglamentarios. Para Villar, la apertura de debates sobre inversores privados en la Copa del Mundo es una muestra de visión de futuro más que un intento de desvirtuar el deporte.

Sobre la posibilidad de que España albergue la final del Mundial 2030, el expresidente de la RFEF mostró un deseo prudente. Aunque admite que le encantaría que el partido decisivo se disputara en territorio nacional, entiende que las decisiones de los organismos internacionales responden a criterios de proyección global que a veces escapan a los deseos locales. Comparó la obtención de sedes mundialistas con un baile de cortejo donde, pese a los mejores esfuerzos, la decisión final depende de múltiples factores externos.

Reflexión final sobre una era de contrastes

La trayectoria de Ángel María Villar refleja una época de transformación profunda en el fútbol español. Desde la construcción de instalaciones de vanguardia hasta las polémicas arbitrales que aún resuenan en los tribunales, su gestión dejó una huella indeleble. Al reevaluar el caso Negreira, Villar intenta separar la mala praxis individual de lo que él considera una evolución natural en el asesoramiento técnico de los clubes, subrayando que la verdad jurídica solo emergerá tras el análisis exhaustivo de la documentación oficial, lejos del ruido mediático.