La justicia ha vuelto a frenar los intentos de la defensa del expresidente para paralizar las diligencias técnicas sobre su patrimonio. El magistrado José Luis Calama ha decidido mantener firme el encargo de una nueva tasación sobre el lote de joyas incautadas en la oficina privada de José Luis Rodríguez Zapatero. Con esta resolución, el juzgado valida la designación de la prestigiosa firma Yanes para auditar el valor real de las piezas, una decisión que el exlíder socialista intentó revocar mediante un recurso de reforma.
Discrecionalidad técnica frente a las quejas de indefensión
El núcleo de la controversia reside en la elección del perito. La defensa argumentaba que existía una falta de imparcialidad por parte de la joyería designada, basándose en supuestas filtraciones o declaraciones públicas de la firma. Sin embargo, el auto judicial es tajante: la elección de los profesionales encargados de las pericias entra dentro de la discrecionalidad técnica del órgano instructor. El juez subraya que no existen motivos objetivos que invaliden la capacidad profesional de Yanes para ejecutar este informe.
Además, el magistrado ha recordado que el proceso judicial garantiza el derecho de defensa en todo momento. Para contrarrestar el informe oficial, la representación legal del expresidente tiene la potestad de:
- Solicitar una ampliación de la pericia si considera que los puntos analizados son insuficientes.
- Presentar un informe alternativo o contraperitaje elaborado por expertos de su propia confianza.
- Proponer un careo técnico entre los distintos especialistas si las conclusiones resultan contradictorias.
El origen saudí y la sombra del caso Plus Ultra
El hallazgo de estas piezas —más de 60 objetos de valor guardados en una caja fuerte— ha dado un giro inesperado a la investigación del caso Plus Ultra. Las joyas no solo representan un activo económico bajo sospecha, sino que han derivado en posibles delitos de fraude fiscal y contrabando. Según la versión ofrecida por el propio Zapatero, una docena de las piezas más costosas, que incluyen piedras preciosas como esmeraldas, rubíes y zafiros, fueron un regalo personal del fallecido rey saudí Abdullah Bin Abdulaziz Al-Saud en el año 2007.
La estrategia del expresidente se ha centrado en calificar estos objetos como una «atención personal» aceptada por deferencia institucional, alegando que permanecieron guardados durante años sin que él fuera consciente de su elevado valor de mercado, estimado inicialmente por la Policía en más de 1,3 millones de euros.
Un contraste necesario para la instrucción
Para el juez Calama, la nueva tasación no es un capricho procesal, sino una finalidad legítima para contrastar los datos técnicos que ya obran en la causa. Al tratarse de bienes muebles que no sufren alteración ni pérdida por el paso del tiempo, el instructor considera que no es imperativo que los peritos de ambas partes realicen un examen conjunto de forma simultánea. El objetivo final es determinar si estos activos guardan relación con la presunta red de influencias que habría facilitado el rescate público de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra.
Con este nuevo escenario, la investigación se adentra en una fase determinante donde la precisión de la valoración económica marcará el futuro de las imputaciones por delitos financieros, alejando por ahora cualquier posibilidad de que el expresidente consiga anular las pruebas recabadas en su despacho profesional.
