Marlaska llamó al DAO tras filtrarse el correo de Begoña Gómez

La independencia de las unidades de investigación de la Guardia Civil vuelve a estar en el centro del debate político y judicial. El reciente testimonio de Manuel Llamas, Director Adjunto Operativo (DAO) del cuerpo, ante el juez Santiago Pedraz, ha arrojado luz sobre la comunicación directa que mantuvo la cúpula del Ministerio del Interior con los mandos operativos tras la difusión de datos sensibles relacionados con el entorno del presidente del Gobierno.

Intervención directa tras la filtración en el caso de Badajoz

El núcleo de la controversia reside en una serie de llamadas telefónicas realizadas por el ministro Fernando Grande-Marlaska y la directora general de la Benemérita, Mercedes González. Según el escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 1, estas comunicaciones se produjeron inmediatamente después de que trascendiera el contenido de un correo electrónico perteneciente a Begoña Gómez.

El contexto de esta filtración se sitúa en la investigación que un juzgado de Badajoz sigue contra David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo. La justificación ofrecida por el DAO para explicar esta «dación de cuentas» se basa en la preocupación por los supuestos perjuicios causados a terceras personas ajenas a la causa judicial, tras la divulgación de datos personales por parte de la Unidad Central Operativa (UCO).

Las claves del ‘Caso Leire’ y la supuesta trama de obstrucción

El magistrado Pedraz indaga actualmente si existió una estrategia coordinada desde sectores próximos al Ejecutivo para interferir o desestabilizar las causas judiciales que afectan directamente a la Moncloa. En este procedimiento, conocido como el caso Leire, se analiza el papel de figuras como la exmilitante socialista Leire Díez y la propia cúpula de la Guardia Civil.

La investigación busca determinar si los mecanismos de control interno del Instituto Armado se utilizaron de forma arbitraria para monitorizar o frenar el avance de las pesquisas de la UCO. En este sentido, el juez ha puesto especial énfasis en conocer el origen de las informaciones reservadas y los expedientes disciplinarios abiertos a los agentes encargados de estas investigaciones sensibles.

Autonomía operativa y expedientes disciplinarios

En su defensa de la gestión interna, Manuel Llamas ha desvinculado la mayoría de las investigaciones administrativas de la dirección política del Ministerio. El DAO sostiene que la gestión ordinaria de la Guardia Civil se mantiene bajo criterios estrictamente técnicos, destacando los siguientes puntos en su informe al juez:

  • La mayoría de las informaciones reservadas fueron gestionadas de forma interna por la DAO, sin que la Directora General tuviera conocimiento previo ni participación en su trámite.
  • Los expedientes disciplinarios abiertos a miembros de la UCO no guardan, según la versión oficial, una relación directa con las investigaciones judiciales que estos agentes dirigen.
  • Se argumenta que las llamadas del Ministro respondían a una necesidad de controlar la seguridad de la información y no a una voluntad de injerencia en la labor policial.

Este escenario plantea un desafío para la separación de poderes, ya que la línea entre la supervisión administrativa y la presión política se vuelve extremadamente delgada cuando los investigados pertenecen al círculo íntimo del poder político. La resolución del juez Pedraz sobre si estas actuaciones constituyen una trama para obstaculizar a la justicia marcará un antes y un después en la relación entre el Ministerio del Interior y la policía judicial.

La mirada queda ahora puesta en cómo estas revelaciones afectarán a la estabilidad de la cúpula de la Guardia Civil y si se derivarán nuevas imputaciones por el manejo de la información confidencial en casos que afectan a la familia del presidente Sánchez.