Gabriel Rufián: su plan para someter al PSOE en el Gobierno

La política española se prepara para un nuevo ciclo de alta tensión, y Gabriel Rufián ha decidido mover ficha antes que nadie. Con la publicación de su obra «Cómo ganar a los fachas», el portavoz de ERC en el Congreso no solo presenta un libro, sino que lanza un manifiesto estratégico diseñado para redefinir las relaciones de poder en la izquierda. Su tesis es tan directa como ambiciosa: el soberanismo no debe limitarse a apoyar al PSOE, sino que debe aprender a doblegarlo para que cumpla con una agenda de transformación real.

El pulso al PSOE: Del apoyo parlamentario al sometimiento estratégico

Para Rufián, la supervivencia del bloque progresista no pasa por la complacencia, sino por una gobernabilidad forzada. El líder republicano sostiene que el soberanismo catalán, vasco y gallego debe actuar como el verdadero motor ideológico de un Estado cuya izquierda tradicional parece, a su juicio, agotada. Su objetivo declarado es «someter al PSOE», una expresión que busca romper con la imagen de socio minoritario y posicionar a las fuerzas independentistas como los verdaderos garantes de los derechos sociales.

Esta visión propone una alianza pragmática que trascienda las siglas. Rufián aboga por blindar una fórmula de cooperación entre ERC, Bildu, BNG y Compromís, sumando fuerzas como Adelante Andalucía. El plan es claro: convertir la necesidad aritmética de Pedro Sánchez en una oportunidad histórica para imponer hitos que hasta ahora el socialismo ha evitado, como la celebración de consultas sobre la autodeterminación o el modelo de Jefatura del Estado.

Un manual contra la extrema derecha y la «izquierda ausente»

El libro se estructura como una guía de combate ideológico frente al avance de las opciones reaccionarias. No obstante, el dardo más afilado de Rufián no va dirigido solo a la derecha, sino a una izquierda española que considera inexistente o incapaz. Ante este vacío, propone que el soberanismo ocupe ese espacio sin complejos, actuando como una «izquierda de izquierdas» que sea útil para las clases populares, más allá de la retórica identitaria.

  • Intervención de mercados: Regulación estricta de los precios del alquiler y del sector alimentario.
  • Justicia fiscal: Trasladar la presión impositiva de las rentas del trabajo a las grandes acumulaciones de riqueza.
  • Servicios públicos: Inversión masiva y prioritaria en educación y sanidad pública.
  • Modelo laboral: Reducción de la jornada bajo la premisa de redistribuir el empleo disponible.

Confesiones de clase: El origen como motor político

A diferencia de otros ensayos políticos, Rufián dedica un espacio significativo a su biografía personal, desnudando una realidad de precariedad laboral que conecta con el votante desencantado. Al recordar sus días cobrando poco más de mil euros o su paso por situaciones límite de subsistencia, busca validar su discurso desde la experiencia y no solo desde la teoría académica. Esta narrativa de «outsider» le sirve para justificar su estilo confrontativo, definiéndose como un «guerrero» en un entorno, el del Congreso de los Diputados, que percibe hostil para quienes vienen de las periferias sociales.

Aviso a navegantes en la dirección de ERC

El libro también funciona como una herramienta de política interna. Rufián lanza un mensaje nítido a la cúpula de Esquerra Republicana: el carisma electoral debe traducirse en poder real dentro de la organización. Según el portavoz, «quien pone la cara» en los debates más ásperos debe contar con los recursos y la autonomía necesarios para dirigir la estrategia. Es una defensa del talento frente al seguidismo orgánico, advirtiendo que los activos electorales son escasos y deben protegerse.

En este ejercicio de honestidad, Rufián también ajusta cuentas con su pasado, reconociendo errores de actitud hacia figuras históricas como Joan Tardà. Se califica a sí mismo como soberbio en sus inicios, una autocrítica que utiliza para subrayar su maduración política y su disposición a liderar una etapa donde el realismo se imponga a la gesticulación vacía.

La relación con Junts y el futuro del catalanismo

Finalmente, el análisis de Rufián no deja indiferente a Junts. El líder republicano solicita a la formación posconvergente un retorno a la moderación y al diálogo constructivo, alejándose de los discursos que, según él, imitan a la extrema derecha catalana. Su diagnóstico es que Cataluña necesita una derecha nacionalista capaz de aislar al fascismo y de sentarse a negociar avances tangibles, en lugar de bloquear iniciativas que benefician a la ciudadanía en su conjunto.

Con la mirada puesta en la campaña que arranca en noviembre, Rufián deja claro que su plan no es solo ganar votos, sino transformar el tablero político español obligando al Gobierno a elegir entre el avance social o la parálisis legislativa.