Primeras decisiones de Feijóo al llegar a La Moncloa

El acceso a la presidencia del Gobierno no es solo un cambio de siglas, sino una transformación radical en la metodología de gestión. Para Alberto Núñez Feijóo, la llegada al Palacio de la Moncloa no se interpreta como una simple transición, sino como la activación de un plan de choque institucional diseñado para redimensionar el Estado y priorizar la eficiencia económica desde el primer Consejo de Ministros.

Reducción de la estructura gubernamental: Un Ejecutivo más ágil

Una de las acciones más simbólicas y prácticas que el líder popular ha manifestado como prioritaria es el adelgazamiento de la administración central. Frente a la estructura actual, la visión de Feijóo pasa por una reducción drástica del número de carteras ministeriales. Este movimiento busca no solo un ahorro presupuestario directo en sueldos y asesores, sino también una mayor agilidad en la toma de decisiones.

La estrategia consiste en fusionar departamentos con competencias transversales, recuperando el modelo de Ministerios de Estado con estructuras más compactas. Este enfoque pretende eliminar las duplicidades que, según el análisis del equipo económico del PP, han lastrado la operatividad del Gobierno en las últimas legislaturas.

El frente económico: Deflactación y alivio fiscal

En el ámbito de las finanzas públicas, la prioridad absoluta se centra en combatir los efectos de la inflación en las familias. La primera gran medida económica de un Ejecutivo liderado por Feijóo sería la deflactación de la tarifa del IRPF. Este ajuste técnico permitiría que las subidas salariales nominales, destinadas a compensar la subida de precios, no se traduzcan en una mayor carga impositiva para las rentas medias y bajas.

Además, se prevé una revisión inmediata de los incentivos a la inversión y una simplificación de las trabas burocráticas para el tejido empresarial. La filosofía subyacente es clara: menos presión fiscal para estimular el consumo y mayor seguridad jurídica para atraer capital extranjero, posicionando a España como un destino fiable en el mercado europeo.

Regeneración institucional y calidad democrática

Más allá de los números, el programa de Feijóo pone el foco en la salud de las instituciones del Estado. La hoja de ruta incluye una serie de reformas legales para blindar la independencia judicial. Esto se traduciría en una modificación del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), buscando un modelo donde los jueces elijan directamente a sus representantes.

Asimismo, se contemplan medidas para garantizar la neutralidad de organismos públicos estratégicos. Entre las propuestas destacan:

  • Limitación de las puertas giratorias entre el Gobierno y la Fiscalía General del Estado.
  • Refuerzo de la transparencia en la gestión de los fondos europeos Next Generation.
  • Recuperación de delitos de sedición y endurecimiento de las penas por malversación.

Política energética y sostenibilidad industrial

El sector energético ocupa un lugar central en la agenda de los primeros días. Feijóo ha abogado por una transición energética equilibrada que no penalice la competitividad de la industria española. Una de sus decisiones más esperadas sería la extensión de la vida útil de las centrales nucleares existentes, con el fin de garantizar un suministro estable y reducir la dependencia de fuentes externas más costosas.

Este enfoque pragmático busca compatibilizar los objetivos de descarbonización con la realidad de los costes de producción, evitando que la agenda verde se convierta en un lastre para el crecimiento del PIB nacional.

Conclusión: Un cambio de paradigma en la gestión

En resumen, los primeros pasos de Alberto Núñez Feijóo en Moncloa estarían marcados por un tono de gestión técnica y moderación, buscando distanciarse de la política de bloques. El éxito de su mandato inicial dependerá de su capacidad para ejecutar estas reformas estructurales con rapidez, estabilizando las cuentas públicas mientras intenta restaurar lo que él denomina la «cordura institucional» en el corazón de la democracia española.