Feijóo respalda a la Policía ante la violencia en Coruña

Defensa de la convivencia democrática frente a la crispación en Galicia

El escenario político nacional ha vuelto a verse sacudido por episodios de tensión en las calles, esta vez en el corazón de La Coruña. Ante los recientes altercados derivados de una concentración contra el mitin de Santiago Abascal, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha alzado la voz para reafirmar que el uso de la fuerza y la coacción no tienen cabida en un sistema de libertades. Para el dirigente gallego, los actos vandálicos ocurridos no representan en absoluto el sentir de la comunidad, subrayando que la paz social debe prevalecer sobre cualquier diferencia ideológica.

A través de sus canales oficiales, Feijóo ha trasladado un mensaje de apoyo incondicional tanto a los residentes de la ciudad herculina como a las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad del Estado. Su diagnóstico es claro: los ciudadanos no deben pagar el precio de la intolerancia ajena, y los agentes que velan por el orden público merecen un respaldo institucional firme ante la hostilidad de grupos radicales.

Cronología de una jornada marcada por el desorden público

Lo que comenzó como una movilización de protesta contra la presencia de Vox en la plaza de María Pita terminó degenerando en una espiral de enfrentamientos directos. A pesar de que los primeros roces se registraron durante la mañana, la situación se recrudeció al caer la tarde, cuando diversos colectivos convocaron nuevas manifestaciones bajo consignas que cuestionaban la actuación policial.

El balance de los incidentes refleja una preocupante escalada de la violencia urbana en un entorno que habitualmente destaca por su civismo:

  • Disturbios en el centro: Cargas policiales necesarias para contener a manifestantes que intentaban romper los perímetros de seguridad.
  • Heridos: Varias personas, incluyendo efectivos policiales, requirieron asistencia médica tras los choques.
  • Daños materiales: Quema de contenedores de basura y uso de vallas de obra para levantar barricadas improvisadas en zonas emblemáticas como el Obelisco.
  • Intervención nocturna: Maniobras de dispersión para liberar las vías principales tras horas de bloqueo por parte de grupos incontrolados.

Los actores tras la movilización: de la política al extremismo

La complejidad de estos sucesos radica en la amalgama de grupos que impulsaron las protestas. Según los registros de la jornada, formaciones vinculadas al nacionalismo gallego, como el BNG, junto a organizaciones juveniles y sindicales como Galiza Nova o la CIG, lideraron los llamamientos iniciales. No obstante, la situación tomó un tinte más oscuro con la incorporación de facciones de la ultraizquierda y sectores radicales como los Riazor Blues.

Esta mezcla de activismo político y radicalismo callejero dificultó la gestión de la seguridad ciudadana. Mientras el grueso de los manifestantes se retiraba de forma pacífica, un núcleo duro de aproximadamente cien personas optó por la confrontación directa, recurriendo al lanzamiento de objetos y al sabotaje del mobiliario público para obstaculizar el paso de los vehículos policiales en los Cantones coruñeses.

Un llamamiento a la serenidad institucional

La postura de Feijóo no solo busca proteger la imagen de su tierra natal, sino también sentar un precedente sobre los límites de la protesta en democracia. Al afirmar que «en libertad no se puede tolerar el chantaje del miedo», el presidente del PP apela a una política de respeto donde el debate de ideas no requiera de porras ni barricadas. La seguridad ciudadana, en este contexto, se posiciona como el eje fundamental para garantizar que cualquier partido, independientemente de su color, pueda ejercer sus derechos electorales sin ser víctima de la coacción.

En conclusión, los sucesos de A Coruña dejan una profunda huella en el debate sobre la radicalización política en España. La respuesta de las autoridades y el apoyo explícito a los cuerpos de seguridad se vuelven vitales para evitar que este tipo de conductas se normalicen en el espacio público gallego.