Andalucía confirma la sexta muerte por fiebre del Nilo

A pesar de que el calendario marca el final de la temporada de mayor actividad para los vectores, la fiebre del Nilo Occidental (FNO) continúa dejando un rastro de luto en el sur de España. La reciente confirmación de un nuevo deceso en la provincia de Córdoba eleva la cifra de fallecidos a seis en lo que va de año, subrayando la persistencia de una enfermedad que este verano ha mostrado una agresividad notable en la comunidad autónoma de Andalucía.

Cronología del último caso: de la alerta en La Rambla al desenlace hospitalario

La sexta víctima es una mujer de 88 años residente en la localidad cordobesa de La Rambla. Según los informes técnicos, la paciente presentaba patologías previas que agravaron su estado tras ser diagnosticada con un cuadro neuroinvasivo derivado del virus. Su ingreso se produjo a mediados de octubre en el Hospital de Montilla, donde finalmente no pudo superar las complicaciones de la infección.

Este suceso obligó a las autoridades de salud pública a prorrogar la situación de alerta en el municipio hasta finales del mes pasado. La detección del patógeno en las trampas de vigilancia entomológica situadas en la zona ya había advertido de la circulación del virus entre las poblaciones locales de mosquitos, lo que confirma que el riesgo se ha mantenido activo más allá de lo esperado inicialmente.

Balance epidemiológico: 80 contagios y una distribución geográfica letal

La actual temporada se cierra con una estadística preocupante que refleja la expansión del virus por el valle del Guadalquivir y zonas costeras. Hasta la fecha, se han contabilizado 80 casos confirmados en humanos, distribuidos de la siguiente manera:

  • 43 casos leves: Pacientes que presentaron síntomas febriles sin afectación del sistema nervioso central.
  • 37 casos graves: Infecciones que derivaron en meningitis o encefalitis, de los cuales seis han resultado mortales.
  • Hospitalizaciones: Un total de 41 personas requirieron cuidados hospitalarios, manteniéndose todavía tres pacientes bajo observación médica.

La geografía de la mortalidad este año se ha concentrado mayoritariamente en la provincia de Sevilla, con víctimas en Dos Hermanas, Utrera, La Puebla del Río y Aznalcázar, además de un caso cuya exposición se localizó en Mazagón (Huelva) y el más reciente en la provincia de Córdoba. Este mapa de incidencia demuestra que los mosquitos del género Culex han encontrado ecosistemas favorables en múltiples puntos de la geografía andaluza.

Vigilancia científica: la red de protección frente a la arbovirosis

El control de esta enfermedad no se limita a la atención clínica, sino que se apoya en una compleja red de vigilancia ambiental. Instituciones como la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Universidad de Córdoba colaboran estrechamente con la Junta de Andalucía para monitorizar más de 230 trampas. Este sistema de alerta temprana ha permitido realizar cerca de 10.000 determinaciones analíticas en vectores durante la campaña.

Además de los humanos, el virus ha sido detectado en una decena de aves silvestres y en 12 équidos, que actúan como centinelas de la presencia del virus en el entorno. A pesar de que el 31 de octubre se dio por finalizado el periodo de alta circulación debido al descenso de las temperaturas y la disminución de las poblaciones de mosquitos, 72 municipios andaluces conservan la calificación de riesgo alto.

Acciones preventivas y mantenimiento del sistema en invierno

El fin de la temporada alta no implica el cese de las actividades de control. Los agentes de salud pública mantienen un programa anual que incluye la revisión de imbornales y puntos de acumulación de agua en 761 municipios. La estrategia para el invierno se centra en la monitorización constante para evitar que las poblaciones de mosquitos recolonicen áreas urbanas de forma masiva al llegar la primavera.

La concienciación ciudadana sigue siendo el pilar fundamental. Se estima que se han llevado a cabo más de 3.000 acciones directas en centros escolares y comunidades locales, con el objetivo de eliminar criaderos domésticos y promover el uso de repelentes. La vigilancia continuada es, por ahora, la única herramienta eficaz para frenar una enfermedad que parece haber encontrado un hábitat permanente en el sur de la península ibérica.