Txeroki obtiene la semilibertad para trabajar en Guipúzcoa

La nueva etapa penitenciaria de Garikoitz Aspiazu en Guipúzcoa

El escenario carcelario del que fuera uno de los rostros más visibles de la banda terrorista ETA ha dado un giro significativo. Garikoitz Aspiazu Rubina, conocido bajo el alias de «Txeroki», ha comenzado a beneficiarse de una flexibilización en su internamiento que le permite abandonar la prisión de Martutene durante las horas diurnas. Esta medida, gestionada bajo la competencia del Gobierno Vasco en materia de prisiones, marca un antes y un después en el cumplimiento de su condena tras su traslado desde Francia en 2024.

A diferencia de un tercer grado ordinario, la situación actual de Aspiazu se fundamenta en la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Este mecanismo jurídico actúa como un puente de transición, diseñado para reclusos que se encuentran en la fase final de sus sentencias. En la práctica, esto implica que el interno debe cumplir con un plan de ejecución específico que justifica su salida mediante la realización de trabajos remunerados o labores de voluntariado en el territorio histórico de Guipúzcoa.

Detalles del régimen de semilibertad y horarios

La rutina de Aspiazu ha quedado establecida bajo un marco estricto de control horario que le obliga a pernoctar en el centro penitenciario donostiarra. Su actividad fuera de los muros de la cárcel se desarrolla de lunes a viernes, con una ventana de salida que comprende desde las 08:00 hasta las 21:00 horas. Este protocolo busca la «preparación para la libertad», un concepto clave dentro de la política de reinserción cuando la fecha de salida definitiva se vislumbra en el horizonte cercano.

  • Obligación de retorno: El recluso debe volver a Martutene cada noche tras su jornada externa.
  • Control de actividades: Las labores realizadas en Guipúzcoa deben estar previamente acreditadas y supervisadas por la Junta de Tratamiento.
  • Fecha de salida: El cómputo actual de sus penas sitúa su libertad total para el mes de julio de 2027.

Un historial delictivo de gran peso judicial

Para comprender la relevancia de esta decisión, es necesario observar el bagaje penal que arrastra el exdirigente etarra. Durante su liderazgo, la organización mantuvo una de sus etapas más violentas, lo que se tradujo en múltiples procesos judiciales tanto en España como en el país vecino. Su condena más voluminosa, que asciende a 377 años de cárcel, fue dictada por la Audiencia Nacional debido al intento de asesinato de Esther Cabezudo en 2002, un atentado que dejó múltiples víctimas heridas.

Además de esta sentencia, Aspiazu suma otras penas por diversos ataques, incluyendo el envío de paquetes bomba a periodistas y la colocación de artefactos en zonas turísticas. Aunque en algunos casos, como el asesinato del juez José María Lidón, resultó absuelto por falta de pruebas concluyentes, su influencia en atentados estratégicos como el de la T4 de Barajas en 2006 —que dinamitó el proceso de paz de aquella época— sigue siendo un punto crítico en su análisis biográfico y judicial.

El camino hacia el horizonte de 2027

El traslado de Txeroki desde la cárcel francesa de Lannemezan al sistema penitenciario vasco ha facilitado la aplicación de estos beneficios legales. Los expertos en arquitectura penitenciaria sugieren que el uso del artículo 100.2 permite una progresión más controlada que evita el salto directo al tercer grado, permitiendo a la administración evaluar el comportamiento del interno en un entorno de semilibertad antes de su excarcelación definitiva prevista para dentro de tres años.

En conclusión, el acceso de Aspiazu a este régimen intermedio simboliza el cierre de una etapa en la gestión de los presos vinculados a la extinta organización. Mientras el antiguo jefe de ETA desempeña sus nuevas funciones en Guipúzcoa, el sistema judicial mantiene el foco en el cumplimiento estricto de los requisitos legales hasta que se complete el tiempo de reclusión estipulado por los tribunales españoles y franceses.