Morant preside reunión del GADE por inundaciones en Andalucía

Ante la virulencia de los recientes fenómenos meteorológicos en el sur de España, la ciencia aplicada se ha consolidado como una herramienta de respuesta inmediata. La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha encabezado este martes una sesión de trabajo con el Grupo de Asesoramiento de Desastres y Emergencias (GADE) del CSIC. El objetivo central ha sido evaluar las estrategias de intervención en las zonas más golpeadas por el temporal, especialmente en las provincias de Málaga y Cádiz, donde la saturación hídrica sigue siendo una preocupación mayor.

La intervención técnica: El CSIC como escudo científico

La labor del GADE trasciende el análisis teórico para centrarse en una actuación de campo rigurosa. Un despliegue de más de 40 especialistas trabaja actualmente en la monitorización de puntos críticos y en el análisis de la evolución del terreno. Estos profesionales centran sus esfuerzos en áreas clave como la hidrogeología y la cartografía mediante sistemas de información geográfica, fundamentales para entender el comportamiento de los acuíferos tras las lluvias extremas.

En este despliegue participan instituciones de alto nivel que aportan una visión multidisciplinar a la crisis:

  • El Instituto Geológico y Minero de España (IGME), especializado en el subsuelo y riesgos geológicos.
  • El Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN), con enfoque en las zonas litorales.
  • Centros de apoyo como el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) y el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA).
  • La propia delegación del CSIC en Andalucía, que actúa como nexo territorial.

La «UME de la ciencia»: Un laboratorio en tiempo real

Durante el encuentro, en el que también participó la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, la ministra Morant definió a este grupo de expertos como la «UME de la ciencia». Este término subraya la capacidad de movilización y la vocación de servicio público de los investigadores en situaciones de catástrofe. Según Morant, el trabajo sobre el terreno convierte la realidad actual en un escenario de análisis directo para ofrecer respuestas precisas ante la incertidumbre que generan las inundaciones.

Bajo la dirección estratégica de Inés Galindo y Juan Carlos García López-Davalillo, el GADE no solo evalúa los daños presentes, sino que establece las bases para la prevención de riesgos futuros en una comunidad autónoma cada vez más expuesta a los efectos del cambio climático y a los ríos atmosféricos.

Balance operativo y situación en Andalucía

La magnitud del temporal ha dejado una huella profunda en la infraestructura y la seguridad de la región. El Plan de Emergencia ante el Riesgo de Inundaciones (PERI) mantiene una vigilancia estrecha en hasta 30 municipios andaluces. Aunque la cifra de desalojados ha comenzado a descender, todavía hay más de 3.300 personas fuera de sus hogares, concentrándose el grueso de los afectados en la provincia de Cádiz.

El Comité de Operaciones mantiene activos 13 escenarios de intervención distribuidos por las provincias de Sevilla, Córdoba, Jaén, Granada, Málaga y Cádiz. La prioridad actual es restablecer la normalidad en las carreteras y vías férreas que sufrieron cortes por desbordamientos, garantizando que el asesoramiento científico del CSIC guíe cada paso de la reconstrucción y la seguridad ciudadana en las zonas vulnerables.

Este despliegue coordinado entre el Gobierno y la comunidad científica reafirma que la gestión de crisis modernas requiere de un conocimiento técnico profundo para minimizar el impacto humano y material de los desastres naturales.