Albares acusa al PP de enviar emisarios a Marruecos

La tensión en el Congreso de los Diputados ha alcanzado un nuevo máximo tras las recientes declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Durante una sesión marcada por el intercambio de reproches, el jefe de la diplomacia española ha señalado una fractura evidente entre el discurso público de la oposición y sus movimientos en la sombra, especialmente en lo relativo a la siempre delicada relación estratégica con Marruecos.

La supuesta diplomacia paralela del Partido Popular en Rabat

El núcleo de la controversia reside en la acusación directa de Albares hacia la bancada popular, a quienes responsabiliza de mantener una doble cara política. Según el titular de Exteriores, mientras el Partido Popular critica ferozmente la posición del Ejecutivo sobre el Sáhara Occidental en suelo español, habría enviado a representantes discretos al Reino alauí para transmitir un mensaje de continuidad y respaldo a la actual hoja de ruta trazada por Pedro Sánchez.

Esta actitud, calificada por el ministro como «ridícula e hipócrita», sugiere que la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo busca garantizar la estabilidad con el vecino del sur de manera privada, mientras utiliza el conflicto como arma de desgaste parlamentario. Albares ha instado a la oposición a abandonar este juego de espejos y a ser coherentes con los intereses nacionales fuera de nuestras fronteras.

Boicots y teorías de la conspiración en la arena internacional

Más allá de la cuestión marroquí, el Gobierno ha recriminado al PP lo que consideran una estrategia sistemática de sabotaje a la acción exterior de España. En un análisis pormenorizado, el ministro Albares enumeró varios frentes donde, a su juicio, la oposición ha intentado mermar el prestigio del país:

  • La obstaculización de la gestión y recepción de los fondos europeos.
  • El rechazo activo al reconocimiento de las lenguas cooficiales en el marco de la Unión Europea.
  • La negativa a ratificar acuerdos estratégicos, como el tratado de amistad con Francia.
  • La difusión de informaciones alarmistas sobre el suministro energético procedente de Argelia.

Para el Ejecutivo, este comportamiento no solo debilita la posición de España en Bruselas, sino que alimenta el trasvase de votos hacia formaciones más extremas, situando al PP en una deriva que Albares no dudó en tildar de riesgo para la estabilidad democrática.

El contraataque de la oposición: Delcy Rodríguez y el factor China

La respuesta desde la bancada popular, encabezada por Cayetana Álvarez de Toledo, no se hizo esperar, desplazando el foco hacia las conexiones internacionales del socialismo. La diputada centró su ofensiva en la figura del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, cuestionando sus vínculos con gigantes tecnológicos chinos como Huawei y su papel como mediador en la crisis de Venezuela.

Álvarez de Toledo acusó al Gobierno de actuar como un «caballo de Troya» de los intereses de Pekín en Europa, denunciando una supuesta sumisión ante regímenes autoritarios mientras se mantienen posturas beligerantes contra figuras del entorno tecnológico occidental, como Elon Musk. La sombra de la aerolínea Plus Ultra y los encuentros con Delcy Rodríguez volvieron a emerger como herramientas de presión contra la gestión de Albares.

Un vacío en la agenda global: Gaza y Ucrania en el olvido parlamentario

El debate concluyó con una reflexión agridulce por parte del responsable de exteriores. Albares lamentó que la política internacional española se haya convertido en un ring de boxeo doméstico, donde se priorizan los ataques personales y las «insinuaciones» sobre expresidentes —citando de pasada las polémicas vinculaciones internacionales de Aznar— en lugar de abordar los grandes retos del siglo XXI.

El ministro criticó que, en medio de este cruce de reproches, asuntos de vital importancia como el conflicto en Gaza, la guerra en Ucrania o la crisis climática en el Ártico queden fuera del radar de la oposición, dejando a la diplomacia española huérfana de un consenso de Estado que parece cada vez más lejano.