La democracia española alcanza un hito simbólico de gran calado: la Constitución de 1978 se consolida como el marco jurídico más duradero de la historia contemporánea del país. Sin embargo, esta efeméride de estabilidad legislativa se verá marcada, una vez más, por la fractura política en las Cortes Generales. El bloque compuesto por ERC, Junts, Bildu, PNV y BNG ha confirmado que no asistirá al evento institucional que presidirá el rey Felipe VI este próximo martes en la Cámara Baja.
Un récord de vigencia en la historia de España
El propósito central del acto en el Salón de Plenos es conmemorar que la actual Carta Magna ha superado en longevidad a la Constitución de la Restauración, promulgada en 1876, que hasta la fecha ostentaba el récord de permanencia. Este evento busca poner en valor la capacidad de resistencia del texto frente a las transformaciones sociales y políticas de las últimas décadas.
La ceremonia contará con la presencia de las más altas autoridades del Estado. Además de los miembros de las cámaras Alta y Baja, se espera la asistencia de figuras históricas que participaron en la transición, incluyendo posibles expresidentes del Gobierno y los redactores del texto constitucional que aún viven. El foco estará puesto en el consenso de 1978, contrastando con el actual clima de polarización parlamentaria.
Argumentos del desplante: soberanía y republicanismo
La ausencia de las fuerzas nacionalistas e independentistas no es una novedad, pero adquiere un significado especial en esta celebración de la estabilidad constitucional. Cada formación ha esgrimido razones que subrayan su distanciamiento con el modelo de Estado actual:
- El factor territorial: El PNV sostiene que la Carta Magna carece de un respaldo mayoritario histórico en la sociedad vasca, mientras que Bildu rechaza un marco que, a su juicio, ignora los derechos nacionales de Euskal Herria.
- Rechazo a la Corona: El BNG y ERC coinciden en señalar a la Monarquía como una institución anacrónica que no encaja en sus ideales republicanos. Para los republicanos catalanes, la figura del monarca representa un sistema que consideran agotado.
- Ruptura institucional: En el caso de Junts, el alejamiento es total desde los sucesos de 2017, marcando una diferencia sustancial con la antigua política de pactos que caracterizó a Convergència i Unió en el pasado.
Protocolo y actos conmemorativos en las Cortes
La agenda oficial arrancará al mediodía en el Patio de Floridablanca, donde Felipe VI será recibido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y el presidente del Senado, Pedro Rollán. El eje central de la jornada serán los discursos que el Jefe del Estado y la presidenta de la Cámara ofrecerán ante el hemiciclo, enfocados presumiblemente en la vigencia de los valores democráticos y la convivencia.
Tras la parte solemne, los asistentes podrán visitar una exhibición documental y fotográfica situada en las dependencias del Palacio del Congreso. Esta muestra, coordinada por el Ministerio de la Presidencia, realiza un recorrido visual por los momentos clave que han definido la trayectoria de la Constitución de 1978 desde su ratificación ciudadana.
Perspectivas sobre la salud del pacto constitucional
Mientras que para el Gobierno y las fuerzas mayoritarias esta celebración es un triunfo de la seguridad jurídica, para los partidos que se ausentan representa la necesidad urgente de reformar o superar un modelo que consideran centralista. El desplante masivo de los socios parlamentarios habituales del Ejecutivo resalta la complejidad de gobernar con fuerzas que no reconocen la legitimidad de la Jefatura del Estado ni la totalidad del ordenamiento constitucional vigente.
En conclusión, el acto del martes será un reflejo de la España actual: un país que presume de la mayor etapa de estabilidad democrática de su historia, pero que simultáneamente gestiona una tensión territorial y política que cuestiona los pilares mismos de esa continuidad institucional.
