Crisis policial: Pardo Piqueras cita a mandos por el DAO

Sacudida institucional en la Dirección General de la Policía

La renuncia fulminante de José Ángel González, hasta ahora Director Adjunto Operativo (DAO), ha provocado un terremoto interno en el Ministerio del Interior que ha obligado a una reacción inmediata. Francisco Pardo Piqueras ha convocado a la junta de gobierno de forma urgente para tratar de contener el impacto reputacional y operativo que supone la imputación judicial de su «número dos» por un presunto delito de acoso sexual hacia una subordinada.

El encuentro, celebrado en la sede de la Dirección General, se produce apenas unas horas después de que trascendiera la querella y la posterior citación del exmando policial ante los tribunales. Esta situación deja un vacío de poder en la estructura técnica más alta de la Policía Nacional, en un momento donde la ejemplaridad de los cargos públicos está bajo un escrutinio mediático sin precedentes.

El fin de una etapa de estabilidad en el mando policial

Desde la llegada de Fernando Grande-Marlaska a la cartera de Interior en 2018, la figura del DAO había representado la continuidad y la estabilidad profesional dentro del cuerpo. La salida de González no solo supone la pérdida de un colaborador estratégico, sino que abre un debate sobre los mecanismos de control interno y la gestión de protocolos de acoso dentro de las fuerzas de seguridad.

La cúpula policial se enfrenta ahora al reto de reorganizar su área operativa mientras la justicia investiga unos hechos que, según las informaciones preliminares, se remontan a la primavera del pasado año. La prioridad de la reunión de mandos ha sido transmitir un mensaje de unidad institucional y asegurar que el funcionamiento ordinario del cuerpo no se vea comprometido por este proceso judicial.

Posicionamiento político y transparencia en la gestión

El Ministro del Interior ha manifestado públicamente su decepción ante los acontecimientos, aunque ha sido tajante al negar cualquier tipo de ocultación de información respecto a la denuncia original. La gestión de esta crisis se centra ahora en varios puntos críticos para el Gobierno:

  • La defensa de los protocolos de protección a las víctimas dentro de la institución policial.
  • La rapidez en la aceptación de la renuncia para evitar el desgaste del cuerpo.
  • La disposición a asumir responsabilidades políticas si se detectan fallos en el amparo a la denunciante.

En conclusión, el relevo forzoso en la Dirección Adjunta Operativa marca un punto de inflexión para la Policía Nacional. La capacidad de Pardo Piqueras para gestionar esta transición y restaurar la confianza en la cadena de mando será determinante para superar una de las crisis más delicadas de su mandato al frente de la institución.