Chófer de Mazón: la alerta DANA sonó de camino al Cecopi

La investigación judicial sobre la gestión de la tragedia climática en Valencia ha sumado un testimonio clave que pone el foco en la cronología de los desplazamientos oficiales. El conductor del vehículo de Carlos Mazón ha confirmado ante la magistrada que la señal de emergencia ES-Alert, enviada de forma masiva a las 20:11 horas el pasado 29 de octubre, les sorprendió cuando todavía se encontraban en el casco urbano de Valencia, lejos de su destino en el puesto de mando.

El desfase temporal entre la alerta y la presencia en el Cecopi

Según la declaración del testigo, el trayecto hacia L’Eliana, donde se coordina el operativo de emergencias (Cecopi), se inició de forma tardía tras una serie de movimientos logísticos. El chófer detalló que el aviso sonó en los dispositivos móviles mientras transitaban por la ciudad, después de haber recogido a la jefa de prensa del expresidente. Este dato es fundamental para la instrucción del caso, ya que las grabaciones de las cámaras de seguridad ratifican que el vehículo oficial no efectuó su entrada en el centro de control hasta las 20:28 horas.

Este lapso de tiempo subraya la desconexión entre la emisión del aviso crítico a la población y la incorporación física del máximo responsable de la Generalitat al núcleo de toma de decisiones. Durante su comparecencia, el conductor alegó que no pudo prestar atención a posibles comunicaciones telefónicas debido a la intensidad del tráfico y la concentración que requería la conducción en ese momento de crisis meteorológica.

Una jornada de «normalidad» previa al colapso

Tanto el chófer como el jefe de escoltas coincidieron en describir las horas previas al desastre como una jornada de trabajo ordinaria. Bajo su perspectiva de seguridad, nada indicaba que la situación fuera a derivar en una catástrofe sin precedentes. Tras finalizar la agenda oficial de la mañana en el Palau de la Generalitat cerca de las 14:00 horas, el expresidente optó por desplazarse a pie hacia un almuerzo, indicando a su equipo de protección que su presencia no era necesaria.

  • Desconexión de la escolta: Los agentes de seguridad se retiraron antes de que Mazón llegara al restaurante por orden directa del propio dirigente.
  • Falta de comunicación: El subinspector de policía encargado de la seguridad admitió que estuvo incomunicado por problemas de cobertura y domésticos entre las 18:00 y las 21:00 horas.
  • Reacción tardía: La orden de recoger a Mazón para llevarlo al centro de mando no se cursó hasta pasadas las 19:00 horas, cuando los vehículos oficiales estaban incluso repostando gasolina.

Implicaciones en la instrucción judicial

Estas declaraciones se enmarcan en un proceso donde figuran como investigados altos cargos de la administración valenciana, como la exconsellera Salomé Pradas. El relato de los escoltas y el chófer sugiere que, en el círculo más cercano a la presidencia, no se activó ningún protocolo de urgencia excepcional hasta que el agua ya amenazaba gran parte de la provincia.

En conclusión, el testimonio refuerza la tesis de una reacción reactiva más que preventiva. El hecho de que el líder del ejecutivo autonómico estuviera aún en ruta cuando la población ya recibía el pitido de alerta en sus bolsillos pone de manifiesto las grietas en la cadena de mando y la percepción del riesgo durante las horas más críticas de la jornada. La justicia deberá ahora determinar si esta demora en la presencia física en el Cecopi tuvo un impacto directo en la eficacia de las medidas de protección civil adoptadas aquel 29 de octubre.