Lilith Verstrynge no supera el primer examen de diplomacia

El acceso a la carrera diplomática en España representa uno de los retos más complejos y exigentes de la administración pública. Recientemente, el listado de resultados de la Escuela Diplomática ha confirmado que Lilith Verstrynge, quien fuera una de las figuras clave en la estructura de Podemos, no ha logrado superar la primera fase de este proceso selectivo. Esta noticia marca un nuevo capítulo en la trayectoria profesional de la exsecretaria de Organización, quien parece encontrar dificultades para consolidar su salto desde la política activa hacia cuerpos técnicos de élite o puestos académicos de relevancia.

La barrera del test: una criba de máxima objetividad

El sistema de acceso al cuerpo diplomático se caracteriza por su rigurosidad. El primer ejercicio, de carácter eliminatorio, consiste en un examen de tipo test diseñado para evaluar conocimientos transversales con una objetividad absoluta. En esta convocatoria, la competencia ha sido feroz: un total de 709 candidatos se disputaban apenas 36 plazas disponibles, una cifra que evidencia la saturación y el nivel de preparación requerido para estos puestos de categoría A1.

Según los datos facilitados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, el tribunal estableció una nota de corte de 6,5 puntos. Solo 287 aspirantes consiguieron avanzar a la siguiente fase. Aunque el nombre de Verstrynge no figura entre los aptos, el funcionamiento de la Escuela Diplomática impide conocer su calificación exacta o si llegó a presentarse físicamente al examen, ya que solo se publican las identidades de quienes obtienen el aprobado.

  • Participación total: 709 aspirantes para 36 vacantes.
  • Perfil de aprobados: Una ligera mayoría masculina (180 hombres frente a 107 mujeres), manteniendo la tónica de las últimas convocatorias.
  • Exigencia técnica: Un cuestionario de 105 preguntas que requiere una memorización exhaustiva y capacidad de análisis rápido.

Persistencia en la esfera académica y profesional

Este no es el primer intento de Lilith Verstrynge por reorientar su carrera fuera de las instituciones políticas. Tras su salida de la primera línea en enero de 2024, la politóloga intentó integrarse en el cuerpo docente de la Universidad Complutense de Madrid. Su objetivo era una plaza de profesora asociada en el departamento de Relaciones Internacionales, un área en la que posee formación especializada obtenida en centros de prestigio como la Sorbona de París.

Sin embargo, al igual que ha sucedido con la oposición diplomática, su incursión en la Complutense no fructificó. A pesar de ser admitida inicialmente en el proceso, su currículo no alcanzó la puntuación mínima de cinco puntos necesaria para acceder a la fase de exposición oral. Este patrón sugiere que, a pesar de su dilatada experiencia en la gestión política y su sólida formación académica internacional, la transición hacia la función pública técnica está resultando más tortuosa de lo previsto para la exdirigente.

Un perfil académico de alto nivel frente a la realidad opositora

Resulta paradójico que una figura con el bagaje de Verstrynge —politóloga e historiadora con estudios de postgrado en Relaciones Internacionales— encuentre estos obstáculos. Su trayectoria previa incluye años de asesoría en el Parlamento Europeo y en la vicepresidencia del Gobierno bajo el mando de Pablo Iglesias. Esta experiencia, aunque valiosa en el terreno de la estrategia y la toma de decisiones, no siempre se traduce de forma automática en éxito dentro de los sistemas de oposición tradicionales, donde prima la memorización reglada y el ajuste estricto a baremos técnicos.

Desde que abandonó sus cargos de forma sorpresiva alegando motivos personales y de salud, Verstrynge ha mantenido un perfil público bajo, colaborando puntualmente con medios internacionales como Le Monde. No obstante, sus movimientos indican una voluntad clara de profesionalizarse en el ámbito de las relaciones internacionales y el derecho público, alejándose definitivamente del ruido de la política partidista española.

Conclusión: el desafío de reinventarse tras la política

El caso de Lilith Verstrynge pone de manifiesto la dificultad que enfrentan muchos políticos jóvenes al intentar regresar o acceder a la administración de carrera. La alta competitividad de las oposiciones en España no entiende de trayectorias públicas ni de visibilidad mediática. Para la exdirigente de Podemos, el camino hacia la diplomacia parece haberse cerrado, al menos en esta convocatoria, obligándola a replantearse su estrategia para consolidar su futuro profesional fuera de las siglas que un día representó en el Congreso.