Aznar pide apoyar a los aliados tras el ataque contra Irán

En un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, el expresidente José María Aznar ha lanzado un mensaje contundente sobre el papel que debe desempeñar España en el tablero internacional. Durante su reciente intervención en el foro Forinvest en Valencia, bajo la ponencia titulada «Geoestrategia en el nuevo desorden mundial», el exmandatario no solo ha respaldado las acciones militares contra el régimen de Irán, sino que ha planteado una reflexión profunda sobre la lealtad estratégica y la necesidad de que España se posicione de forma inequívoca junto a sus socios occidentales.

La corresponsabilidad en la arquitectura de seguridad internacional

Para Aznar, la condición de aliado no es un mero título diplomático, sino un contrato de obligaciones recíprocas que se pone a prueba en los momentos de crisis. El expresidente ha trazado un paralelismo histórico significativo al recordar el apoyo recibido por parte de Estados Unidos tras los atentados del 11-M. En su visión, la seguridad nacional no puede entenderse de forma aislada: si en el pasado España demandó auxilio y lo obtuvo, la coherencia política actual exige devolver esa colaboración cuando los intereses de los aliados están en juego.

La tesis central de su discurso subraya que el intento de desestabilizar el actual orden internacional por parte de regímenes que no respetan las normas globales justifica medidas drásticas. En este sentido, considera que la ambigüedad no es una opción viable para una nación que aspira a ser un socio fiable en el marco de la OTAN y otras estructuras de defensa.

Irán como epicentro de la inestabilidad en Oriente Medio

El análisis de Aznar identifica al régimen de los ayatolás no solo como un problema regional, sino como una amenaza global con múltiples ramificaciones. Según el expresidente, la influencia iraní se manifiesta a través de diversos frentes que afectan directamente a la seguridad europea:

  • Exportación del terrorismo: El apoyo logístico y financiero a grupos como Hezbolá en Líbano, Hamás en Gaza y los rebeldes hutíes en Yemen.
  • Carrera armamentística: El desarrollo de un programa de misiles balísticos con capacidad para alcanzar suelo europeo y la persistente búsqueda de armamento nuclear.
  • Colaboración con potencias disruptivas: La entrega de tecnología de drones a Rusia en el marco del conflicto en Ucrania.
  • Represión interna: Un historial de violaciones de derechos humanos que recientemente se ha cobrado miles de víctimas civiles en sus propias fronteras.

Crítica a la política exterior y la dependencia tecnológica

Uno de los puntos más incisivos de la conferencia fue la advertencia sobre la vulnerabilidad operativa de las Fuerzas Armadas españolas. Aznar destacó que el ejército español depende críticamente de la tecnología estadounidense e israelí para su funcionamiento básico. Bajo esta premisa, califica de contradicción estratégica el hecho de que el actual Ejecutivo mantenga posiciones críticas o distantes frente a las naciones que suministran el soporte técnico y de inteligencia esencial para la defensa de España.

Asimismo, lamentó lo que considera una gestión deficiente en asuntos de soberanía, como las negociaciones post-Brexit sobre Gibraltar, señalando que delegar excesivamente en Bruselas debilita la capacidad de influencia directa del Estado español.

Liberalismo conservador frente al auge de los populismos

Desde su perspectiva ideológica como liberal conservador, José María Aznar marcó distancias claras con los movimientos populistas de cualquier signo. A pesar de reconocer la importancia histórica de la alianza con Washington, se mostró crítico con la figura de Donald Trump, a quien definió como un líder disruptivo que ha puesto en jaque la cohesión de las alianzas occidentales tradicionales.

Esta crítica se hizo extensiva al panorama nacional, equiparando las formas políticas de Trump con las de los liderazgos actuales en España, tanto en el Gobierno como en la oposición de derecha radical. Para el expresidente, el populismo erosiona las instituciones y dificulta la ejecución de un proyecto reformista ambicioso que devuelva a la nación su prestigio internacional.

El estancamiento de Europa y la pérdida de competitividad

Finalmente, el discurso abordó la situación de la Unión Europea, advirtiendo que el continente está perdiendo batallas clave para su futuro. Aznar señaló tres factores que, a su juicio, lastran el crecimiento europeo:

  • La hiperregulación asfixiante que impide liderar sectores estratégicos como la inteligencia artificial.
  • Una política energética que califica de incoherente y alejada de las necesidades reales de la industria.
  • La falta de una verdadera autonomía estratégica que no puede improvisarse en momentos de tensión bélica con Rusia.

Como conclusión, Aznar instó a los actores económicos y políticos a exigir gobiernos que fomenten la vocación empresarial y la seguridad jurídica, subrayando que solo una España «fiable y ambiciosa» podrá navegar con éxito en las turbulentas aguas del nuevo orden global.